lunes, 8 de julio de 2013

La cabaña del susto

 La cabaña del susto

Otro día que me la paso en pijama, me levanto al medio día y sólo es para tomar mis pastillas, ya ni pintar le da sentido a mi vida y así ha sido durante este último mes y es que la separación me ha afectado más de lo que me podía haber imaginado. Nunca hubiera pensado que mi esposa me abandonaría por otro hombre.

La semana pasada, fui al doctor y me diagnosticó depresión y así que tomé la decisión de pedirle a mi amigo Fernando que me prestara su cabaña por un par de semanas. Le conté por lo que estaba pasando y le dije que quería aislarme de todo, darme un tiempo de pensar, pintar y olvidarme de este suceso que lo único que lograba era deprimirme más. Por supuesto que aceptó, por más que no nos habíamos visto en un buen tiempo. Él era mi mejor amigo de la infancia y lo noté preocupado por mí.

Al día siguiente, partí al bosque. Me demoré varias horas en llegar a pesar que estaba en carro. Estaba literalmente en el medio de la nada, aislado de todo. Por mi mente pasaba la idea que estos días serían nada más que paz y serenidad. Sin embargo, al ver la tenebrosa y misteriosa cabaña comencé a sospechar que esto no sería así.

Entré a la cabaña. Era pequeña, tan solo tenía dos habitaciones: la principal y una para huéspedes. Al entrar, en esta última, sentí un escalofrío, como si no estuviera solo, pero no le di importancia.

Los primeros días, todo era normal. Me sentaba en el sillón a leer, pintaba mis cuadros, tomaba mis pastillas. En el día, no había ningún tipo de bulla, era solo la naturaleza y yo, pero en las siguientes noches cosas anormales comenzaron a pasar. Sé que sonará raro, pero casi podría jurar que oía voces extrañas provenientes del otro cuarto.

Los siguientes días, trataba con todas mis fuerzas de convencerme que los sonidos provenían de mi imaginación, pero estos se hacían cada vez más y más fuertes.

Siempre he sido una persona bastante escéptica y particularmente no soy de las personas que creen en almas que penan o en fantasmas, pero debía aceptar que esto me comenzaba a espantar.

Al día siguiente, tomé la decisión de llamar a Fernando. Le conté lo que estaba pasando y le pregunté si a él o alguien de su familia le había ocurrido algo, fuera de lo normal, en la cabaña. La naturalidad de su respuesta me tomó por sorpresa, pues después de pensarlo un rato me dijo que el único suceso raro fue la muerte de su abuelo. Mis pelos se pusieron de punta, el escalofrío volvió y me puse a temblar. Reuní fuerzas y tenebroso le pregunté dónde había ocurrido eso, es decir, en qué parte de la cabaña y él me contestó que había sido en el cuarto de huéspedes, pero me recalcó que nunca había pasado algo sobrenatural ya que murió por enfermedad. Admito que me sentí aliviado porque apenas me contó lo de su abuelo, mi mente comenzó a imaginar miles de formas de muertes violentas y me alegró saber que esto no había ocurrido.

Como ya era tarde, tomé mis pastillas y estaba a punto de irme a dormir, pero esta vez elegí el cuarto de huéspedes porque un espejo se rompió en mi cuarto y como era de noche no tenía con que recogerlo.

Llegó la noche, y mi corazón estaba acelerado. Latía a mil por hora, estaba asustado. Eran ya las ocho de la noche y nada raro pasaba, así que intenté cerrar mis ojos y tratar de dormir un poco.

Cuando conseguí dormir, escuché el reloj de la sala que daba las doce de la noche. Era de esos relojes antiguos que por cada hora daba una campanada, pero este sonido sonó más fuerte de lo habitual, me sentía en una película de terror.

Inmediatamente, prendí la lámpara de la mesa de noche y de la gaveta saqué un libro. Este era de un caso policial, pero creo que no fue buena idea porque comencé a tener más miedo.
Entonces, miré a la puerta y había una sombra que me miraba. Era una persona mayor, vestido todo de negro y respiraba fuerte y agitadamente. Me paré inmediatamente de la cama y apenas di un paso para acercarme a él, este desapareció.

Sin pensarlo, caminé a la sala, prendí todas las luces y me dirigí a la cocina por un vaso de agua, pero un ruido como si algo se cayera, hizo que se me cayera el vaso. Oficialmente estaba más asustado que nunca.

Corrí al cuarto por mi celular, pero para mi mala suerte no había señal. Salí de la cabaña para ver si podía llamar desde ahí, pero tampoco se pudo.

En ese momento, la puerta se cerró, estaba comenzando a desesperarme. Mi única solución era entrar por la ventana, así que eso hice porque por más aterrador que fuera a dentro, me asustaba más la idea de quedarme a fuera en el oscuro bosque en el medio de la noche.

A penas amaneció, cogí las llaves de mi carro, pero por más que intenté varias veces no prendía, así que me desesperé y agarré una bicicleta que estaba en la parte de atrás de la casa. Pedaleé hasta la estación de gasolina pero me demoré el triple del tiempo porque me perdí en el bosque.

Una vez ahí, le marqué desde un teléfono público a Fernando y le pregunté si podía recogerme.

Pasado una hora, llegó Fernando en su carro y en el camino le conté todo lo que me había sucedido. Sentí como que él no me creyó y pensó que estaba loco porque no dejó de sugerirme que todo esto estuvo en mi imaginación por culpa de mis pastillas.



Gabriela Villanueva y  Karina Vásquez

10 comentarios:

  1. Muy buen cuento, las felicito, nunca se me hubiera ocurrido pensar que todo fue producto de sus pastillas

    ResponderEliminar
  2. ME encanto su cuento, sigan asi chicas :)

    ResponderEliminar
  3. Muy bueno su cuento las felicito. Tienen mucha imaginación sigan así

    ResponderEliminar
  4. las felicito chicas , sigan asi , muy buen cuento

    ResponderEliminar
  5. Pienso que no solo las pastillas, sino también la situación emocional que aun no superaba, pudieron
    influir en la imaginación del personaje. Muy buen relato....y no lejos de la realidad de personas que pasan por un trauma emocional. Felicitaciones a las autoras!

    ResponderEliminar
  6. Muy buena imaginación. Y a la vez, no lejos de las pasadas que la mente nos juega en momentos difíciles de nuestras vidas.

    ResponderEliminar
  7. excelente cuento ; las felicito , sigan asi , sus cuentos son muy buenos e interesantes :)

    ResponderEliminar
  8. excelente cuento, yo si creo que fueron las pastillas , bueno todo puede pasar en un cuento fantástico

    ResponderEliminar
  9. escelente cuento , sigan asi, son buenas escritoras

    ResponderEliminar
  10. Me gusto la creatividad del cuento. Me hace pensar como los seres humanos reaccionamos a situaciones adversas

    ResponderEliminar

Comenta ¿Sí?: