Nada es lo que parece
Camilo pensaba en como sería su nueva vida mirando las gotas de lluvia
resbalar por la luna del automóvil mientras que su mamá le explicaba el porqué
de la situación de cambio de cuidad, obviamente el distraído no le prestó atención.
Él nunca quiso cambiarse de cuidad porque tenía miedo de cómo sería su nueva
vida y en donde viviría. La ciudad donde se mudaban no era tan moderna. San
Butersgerg, era tan pequeña que todos se conocían, lo cual incomodaba a Camilo
ya que era muy tímido. Además, no estaba acostumbrado a los cambios pues toda su
vida la había vivido en una sola ciudad.
Cuando bajaron del carro a entrar a la casa, Camilo estaba muy
preocupado y sentía mucho miedo.
Una casa no común, ni moderna pero adecuada para que una buena estadía. Entraron
a la casa a ver cómo eran los cuartos, subieron al segundo piso y cuando Camilo
salió de una de las habitaciones, giró la mirada hacia una pared lejana y vio
unas manchas, como manos de bebe que habían sido arrastradas. Le dio miedo y salió
corriendo hacia su mama para avisarle. Cuando suben los dos juntos, la pared
estaba completamente blanca y no había ni un rasgo de mancha penetrada en esta.
Esto le provoco mucho más miedo de lo que tenía.
Al siguiente día, Camilo comenzó clases y mientras que su mamá lo
llevaba a la escuela, el camino se hacía muy raro, no encontraba similitud con
las calles de su antigua cuidad y el clima no era nada parecido, era frio y húmedo
y llovía todos los días en las mañanas.
Llegaron a la escuela y como era nuevo, nadie le hablaba, todos lo
miraban raro y nadie parecía de 8 años como él los tenia. Cuando entraron a
clases todos hablaban susurrando mientras lo miraban feo y no se inmutaban a
hablarle, la profesora lo presentó. Cuando salió adelante todos los niños lo
abuchearon.
Llegó a su casa y hablo con su mamá:
-Como te fue en tu primer día de clases hijo?
-Mal, todos me trataron horrible y no quise salir al recreo, me quede
solo en el salón.
-Pero porque? Que acaso no te recibieron bien?
-No mama, odio esta escuela, es horrible, quiero volver a mi otra casa!
Después de todo, al día siguiente, cuando estaba yendo a la escuela, se
dio cuenta que las calles cambiaron, ya no eran las mismas y más allá se veía un
clima soleado mientras por donde estaban era un clima triste, húmedo y frio.
Llego a la escuela sin ganas de estar ahí y cuando estaba entrando a su salón,
le pusieron el pie y se cayó de cara teniendo la mochila en la espalda con todo
el peso que había dentro. Desde ese momento sintió que no le iba a ir bien.
Sonó el timbre del recreo y cuando salió, todos los niños se reían del
incidente del salón. Camilo se sintió más solo que nunca. Extrañaba todo en su
antigua ciudad y no veía la hora en que suene el timbre de salida. A pesar de
esto, Camilo busco la manera de pasar desapercibido en su nueva escuela. Lamentablemente
no resulto su plan. Sus compañeros no paraban de hacer Bullying: le tiraban
borradores y papeles, le escondían sus cosas, rompieron su libreta de apuntes y
hasta le bajaron los pantalones. Él se sintió tan avergonzado que no tuvo mejor
idea que escapar de la escuela. Corrió sin destino alguno hasta que se sintió muy
agotado. Después de tomar un poco de aliento miro alrededor y se dio cuenta que
estaba en lugar algo familiar, encontró las mismas manchas de manos que vio en su
casa. Se asustó y corriendo, pensó: no hay un lugar donde pueda estar
tranquilo. Necesito volver.
Los padres de Camilo, preocupados después de recibir la llamada de la
Directora, informándoles que Camilo no se hallaba en las instalaciones de la
escuela, salieron a buscarlo. Después de una hora, de un largo recorrido y de desesperación
ocurrió un accidente. Iban a tanta velocidad que atropellaron a alguien. Ellos no
se dieron cuenta que era el mismo Camilo la victima del suceso inesperado. Cuando
lo vieron se asustaron mucho y su mama se puso a llorar.
Se fueron al hospital desesperados pues no sabían que le había pasado a
Camilo y estaban muy sorprendidos por el hecho que se haya escapado de la
escuela. Cuando llegaron al hospital lo recibieron inmediatamente y después de
unas horas de angustia les dieron los resultados, felizmente no le había pasado
nada a Camilo, no tenía ni una herida, lo que le había pasado era que al
recibir el impacto, del susto, se desmayó.
En el tiempo que estuvo en descanso medico en su casa, vio la sombra de
un bebe lo cual lo asusto demasiado y se volvió a desmayar. Cuando se despertó su
mama estaba adelante suyo preocupada:
-Camilo, que te pasa?
-Mama, acabo de ver el bebe y creo que eso tiene que ver con las manchas
de la pared.
-Pero que manchas?
-Las manchas que te dije que había visto.
-Pero es imposible.
Su mama no le creyó, pensó que todo lo que le había pasado dejaba como
consecuencia alucinaciones.
Después de un rato cuando estaba en su cuarto durmiendo, empezó a oir
voces, una de las voces era de una mujer diciendo el nombre “Camilo” y la otra
voz era la de un bebe llorando. Escucho estas voces repentinamente hasta que sintió
que algo le molestaba en la cara y comenzó a ver rayos de luces en su imaginación
y se despertó.
Cuando abrió los ojos se dio cuenta que no estaba en su habitación, si
no que estaba donde él siempre había estado, en su casa actual y que todo había
sido un sueño. Fue corriendo donde su mama y la abrazo y le dijo que nunca pero
nunca se quería mudar de su ciudad. Después de ese momento dio gracias por
tener lo que tiene y por estar feliz junto a su familia y amigos.
Alexandra Cross
Valeria Cámere.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Comenta ¿Sí?: