jueves, 11 de julio de 2013

Nada es lo que parece.

Nada es lo que parece

Camilo pensaba en como sería su nueva vida mirando las gotas de lluvia resbalar por la luna del automóvil mientras que su mamá le explicaba el porqué de la situación de cambio de cuidad, obviamente el distraído no le prestó atención. Él nunca quiso cambiarse de cuidad porque tenía miedo de cómo sería su nueva vida y en donde viviría. La ciudad donde se mudaban no era tan moderna. San Butersgerg, era tan pequeña que todos se conocían, lo cual incomodaba a Camilo ya que era muy tímido. Además, no estaba acostumbrado a los cambios pues toda su vida la había vivido en una sola ciudad.
Cuando bajaron del carro a entrar a la casa, Camilo estaba muy preocupado y sentía mucho miedo.
Una casa no común, ni moderna pero adecuada para que una buena estadía. Entraron a la casa a ver cómo eran los cuartos, subieron al segundo piso y cuando Camilo salió de una de las habitaciones, giró la mirada hacia una pared lejana y vio unas manchas, como manos de bebe que habían sido arrastradas. Le dio miedo y salió corriendo hacia su mama para avisarle. Cuando suben los dos juntos, la pared estaba completamente blanca y no había ni un rasgo de mancha penetrada en esta. Esto le provoco mucho más miedo de lo que tenía.
Al siguiente día, Camilo comenzó clases y mientras que su mamá lo llevaba a la escuela, el camino se hacía muy raro, no encontraba similitud con las calles de su antigua cuidad y el clima no era nada parecido, era frio y húmedo y llovía todos los días en las mañanas.
Llegaron a la escuela y como era nuevo, nadie le hablaba, todos lo miraban raro y nadie parecía de 8 años como él los tenia. Cuando entraron a clases todos hablaban susurrando mientras lo miraban feo y no se inmutaban a hablarle, la profesora lo presentó. Cuando salió adelante todos los niños lo abuchearon.
Llegó a su casa y hablo con su mamá:
-Como te fue en tu primer día de clases hijo?
-Mal, todos me trataron horrible y no quise salir al recreo, me quede solo en el salón.
-Pero porque? Que acaso no te recibieron bien?
-No mama, odio esta escuela, es horrible, quiero volver a mi otra casa!
Después de todo, al día siguiente, cuando estaba yendo a la escuela, se dio cuenta que las calles cambiaron, ya no eran las mismas y más allá se veía un clima soleado mientras por donde estaban era un clima triste, húmedo y frio.
Llego a la escuela sin ganas de estar ahí y cuando estaba entrando a su salón, le pusieron el pie y se cayó de cara teniendo la mochila en la espalda con todo el peso que había dentro. Desde ese momento sintió que no le iba a ir bien.
Sonó el timbre del recreo y cuando salió, todos los niños se reían del incidente del salón. Camilo se sintió más solo que nunca. Extrañaba todo en su antigua ciudad y no veía la hora en que suene el timbre de salida. A pesar de esto, Camilo busco la manera de pasar desapercibido en su nueva escuela. Lamentablemente no resulto su plan. Sus compañeros no paraban de hacer Bullying: le tiraban borradores y papeles, le escondían sus cosas, rompieron su libreta de apuntes y hasta le bajaron los pantalones. Él se sintió tan avergonzado que no tuvo mejor idea que escapar de la escuela. Corrió sin destino alguno hasta que se sintió muy agotado. Después de tomar un poco de aliento miro alrededor y se dio cuenta que estaba en lugar algo familiar, encontró las mismas manchas de manos que vio en su casa. Se asustó y corriendo, pensó: no hay un lugar donde pueda estar tranquilo. Necesito volver.

Los padres de Camilo, preocupados después de recibir la llamada de la Directora, informándoles que Camilo no se hallaba en las instalaciones de la escuela, salieron a buscarlo. Después de una hora, de un largo recorrido y de desesperación ocurrió un accidente. Iban a tanta velocidad que atropellaron a alguien. Ellos no se dieron cuenta que era el mismo Camilo la victima del suceso inesperado. Cuando lo vieron se asustaron mucho y su mama se puso a llorar.
Se fueron al hospital desesperados pues no sabían que le había pasado a Camilo y estaban muy sorprendidos por el hecho que se haya escapado de la escuela. Cuando llegaron al hospital lo recibieron inmediatamente y después de unas horas de angustia les dieron los resultados, felizmente no le había pasado nada a Camilo, no tenía ni una herida, lo que le había pasado era que al recibir el impacto, del susto, se desmayó.
En el tiempo que estuvo en descanso medico en su casa, vio la sombra de un bebe lo cual lo asusto demasiado y se volvió a desmayar. Cuando se despertó su mama estaba adelante suyo preocupada:
-Camilo, que te pasa?
-Mama, acabo de ver el bebe y creo que eso tiene que ver con las manchas de la pared.
-Pero que manchas?
-Las manchas que te dije que había visto.
-Pero es imposible.
Su mama no le creyó, pensó que todo lo que le había pasado dejaba como consecuencia alucinaciones.
Después de un rato cuando estaba en su cuarto durmiendo, empezó a oir voces, una de las voces era de una mujer diciendo el nombre “Camilo” y la otra voz era la de un bebe llorando. Escucho estas voces repentinamente hasta que sintió que algo le molestaba en la cara y comenzó a ver rayos de luces en su imaginación  y se despertó.
Cuando abrió los ojos se dio cuenta que no estaba en su habitación, si no que estaba donde él siempre había estado, en su casa actual y que todo había sido un sueño. Fue corriendo donde su mama y la abrazo y le dijo que nunca pero nunca se quería mudar de su ciudad. Después de ese momento dio gracias por tener lo que tiene y por estar feliz junto a su familia y amigos.

Alexandra Cross

Valeria Cámere.

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