miércoles, 10 de julio de 2013

Un amigo no tan fiel


Luis Quispe, iba caminando por la acera de la calle  “Yorsh”, en una noche oscura y tranquila, noche de verano; Iba bastante deprimido debido a muchos problemas que lo habían afectado anímicamente.
A raíz de estos problemas, Luis, había tomado la costumbre de beber alcohol en exceso, y por ende se convirtió en un alcohólico; se dirigía todas las tardes a un bar para ahogar las penas. Esta noche se dirigía en estado de ebriedad hacia su casa, pero unas cuadras antes de llegar visualizó un animal que llamo mucho su atención. No sabía en realidad que era lo que llamaba mucho la atención de este animal.
Hacia un año, Quispe se había graduado de la Universidad de Lima en administración de empresas. Estudió esta carrera porque su fuerte eran las matemáticas. Fue tal su esfuerzo en el estudio que a los dos días de graduarse, la empresa de galletas krüger, lo llamó para una entrevista, donde lució sus habilidades. Gracias a esto le asignaron el puesto de asistente de gerencia de producción. Luis se adaptó muy bien a la empresa, y poco a poco con dedicación, fue ascendiendo hasta llegar a ser el gerente de producción.
Luis Quispe pasó a ser de la clase alta, y cambió muchas costumbres y cosas que tenía, entre ellas, mudarse de “El Agustino” a “Huachipa”. Comprando un dúplex, y ahora comía en restaurantes gourmet, donde generalmente los platos de comida pasan de los 60 soles. También compraba en sitios costosos como en boutiques.
Olga, la antigua secretaria, fue despedida debido a su falta de efectividad; la empresa rápidamente la reemplazó por Sasha, una radiante mujer de cabello rubio y ojos celestes. Su sonrisa era como un brillante y feliz día de verano. Sin pensarlo dos veces, se acercó a hablarle; acortejándola y diciéndole piropos, Sasha Lazo entonces se enamoró rápidamente al oír sus palabras.
Luis Quispe, tenía una debilidad por ella: Verla todos los días. Empezó con besos y abrazos. Pero las hormonas vencieron a la fuerza de voluntad y lamentablemente, después de resistirse, todo lo que podían, tanto Luis como Sasha, terminaron teniendo relaciones en la oficina. No pensaron jamás que entrara el jefe Martín Gómez, pues ya no había nadie en el trabajo, todos salían a las cinco y ya eran las 7. También los porteros tenían acceso a las oficinas, solo se escuchó un grito que los dejó helados en pleno acto.
-          ¡¿Qué es esto?!
Rápidamente, trataban de arreglarse la ropa como pudieran y se excusaban. La mujer lloraba:
-          No es lo que usted cree- respondió Luis Quispe
-          Esto es inaceptable
Otra vez se quedaron helados cuando escucharon el resultado
-          Están despedidos
Luis no lo podía creer, estaba devastado. El trabajo se había ido y todo el esfuerzo a había terminado por un acto de pasión  y lujuria. Él no quería saber nada con Sasha, pues su aventura juntos le costó el trabajo.
Luis Quispe se había quedado atónito, con el portafolio en la mano, donde había empacado todas sus cosas, se dirigía a su casa en Huachipa, La cual estaba relativamente lejos de su trabajo. Cerca de su casa, divisó un bar en plena noche. Entró al bar para tomar un trago ahogando sus penas en alcohol. Le dijo al cantinero:
-          Dame tu trago más fuerte. 
Y el cantinero le dio cañazo y le dijo:
-          Esto es lo más fuerte que tengo. Y Luis se lo bebió de un sorbo.
Al ver que su tristeza no pasaba, decidió pedir otro trago, pero ya no cañazo, sino vino “Gato Negro”. Así siguió toda la noche, probando la variedad de bebidas alcohólicas que encontró. Luis no solo adquirió el vicio de tomar en exceso, sino de ir al casino todos los días. Se podía decir que era ludópata, lo cual lentamente lo hizo perder su dinero.
Regresando del bar “rompiendo” su mala suerte, se encontró a un perrito que a diferencia de los que abundaban en su barrio, parecía de raza fina; Luis lo llevó a su casa para tenerlo como mascota, ya que podía mantenerlo con sobras de comida y era el único ser que le tenía afecto; este perro era como un dálmata con los colores del pelaje invertido,  es decir, pelaje negro y manchas blancas, tenía ojos marrones claros, una larga cola pelada y patas cortas con garras blancas, pero este animal poseía un extraño lunar verde en el lomo.
Después de ir al casino, Luis, como de costumbre, fue a ingerir alcohol al bar. Esa noche Luis Quispe llegó al borde de tener un coma etílico a su casa y noto una extraña pero graciosa conducta en su perro; Luis decidió ese día ponerle el nombre que siempre quiso ponerle a una mascota, el cual era “Firulays”. Cada vez que Luis regresaba del bar notaba una conducta cada vez más rara en el supuesto perro; Firulays empezaba a caminar en dos patas, luego saltaba muy alto, se rascaba con las patas traseras el cuello de una manera escandalosa, Mordía las cortinas y sillones emitiendo extraños y agudos sonidos.
Luis Quispe se había encariñado con su amado perro firulays, a tal punto que dejaba de comer para que su mascota no pasara hambre.
Firulays cambió la pésima rutina de Luis, a diferencia de antes, ya no bebía alcohol ni apostaba en el casino, ya que su perro era su prioridad; gracias a este animal, Luis se trazó una meta que consistía en dejar el alcohol para dedicar más tiempo a su mascota. Pero como Luis se había vuelto alcohólico, no duro mucho tiempo sin visitar su bar preferido, entonces pasadas solamente dos semanas, Luis recayó, pero esta vez fue mucho peor, tomaba el doble de lo normal.
Luis llegó ebrio a su morada, se demoró en insertar la llave para abrir la puerta rápidamente, debido a que él escuchaba gemidos de desesperación. Cuando logró entrar, vio a su perro devorando un gato, además, Firulays, había perdido la mayoría de su pelaje, todas sus manchas blancas, se tornaron verdes, y botaba una baba de color amarillento. Luis rápidamente escapó de su casa, asustado y a las cinco semanas lo encontraron muerto en el parque con una nota en el saco, la cual decía la razón de su suicidio, contando su trágica vida y la supuesta anécdota con firulays.




Andrés Mora y Sebastián Carrillo

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