Luis Quispe, iba caminando por la acera de la calle “Yorsh”, en una noche oscura y tranquila,
noche de verano; Iba bastante deprimido debido a muchos problemas que lo habían
afectado anímicamente.
A raíz de estos problemas, Luis, había tomado la
costumbre de beber alcohol en exceso, y por ende se convirtió en un alcohólico;
se dirigía todas las tardes a un bar para ahogar las penas. Esta noche se dirigía
en estado de ebriedad hacia su casa, pero unas cuadras antes de llegar
visualizó un animal que llamo mucho su atención. No sabía en realidad que era
lo que llamaba mucho la atención de este animal.
Hacia un año, Quispe se había graduado de la Universidad
de Lima en administración de empresas. Estudió esta carrera porque su fuerte
eran las matemáticas. Fue tal su esfuerzo en el estudio que a los dos días de
graduarse, la empresa de galletas krüger, lo llamó para una entrevista, donde
lució sus habilidades. Gracias a esto le asignaron el puesto de asistente de
gerencia de producción. Luis se adaptó muy bien a la empresa, y poco a poco con
dedicación, fue ascendiendo hasta llegar a ser el gerente de producción.
Luis Quispe pasó a ser de la clase alta, y cambió muchas
costumbres y cosas que tenía, entre ellas, mudarse de “El Agustino” a “Huachipa”.
Comprando un dúplex, y ahora comía en restaurantes gourmet, donde generalmente
los platos de comida pasan de los 60 soles. También compraba en sitios costosos
como en boutiques.
Olga, la antigua secretaria, fue despedida debido a su
falta de efectividad; la empresa rápidamente la reemplazó por Sasha, una
radiante mujer de cabello rubio y ojos celestes. Su sonrisa era como un
brillante y feliz día de verano. Sin pensarlo dos veces, se acercó a hablarle; acortejándola
y diciéndole piropos, Sasha Lazo entonces se enamoró rápidamente al oír sus palabras.
Luis Quispe, tenía una debilidad por ella: Verla todos
los días. Empezó con besos y abrazos. Pero las hormonas vencieron a la fuerza
de voluntad y lamentablemente, después de resistirse, todo lo que podían, tanto
Luis como Sasha, terminaron teniendo relaciones en la oficina. No pensaron
jamás que entrara el jefe Martín Gómez, pues ya no había nadie en el trabajo,
todos salían a las cinco y ya eran las 7. También los porteros tenían acceso a
las oficinas, solo se escuchó un grito que los dejó helados en pleno acto.
-
¡¿Qué es esto?!
Rápidamente, trataban de arreglarse la ropa como pudieran
y se excusaban. La mujer lloraba:
-
No es lo que usted cree- respondió Luis
Quispe
-
Esto es inaceptable
Otra vez se quedaron helados cuando escucharon el
resultado
-
Están despedidos
Luis no lo podía creer, estaba devastado. El trabajo se
había ido y todo el esfuerzo a había terminado por un acto de pasión y lujuria. Él no quería saber nada con Sasha,
pues su aventura juntos le costó el trabajo.
Luis Quispe se había quedado atónito, con el portafolio
en la mano, donde había empacado todas sus cosas, se dirigía a su casa en
Huachipa, La cual estaba relativamente lejos de su trabajo. Cerca de su casa,
divisó un bar en plena noche. Entró al bar para tomar un trago ahogando sus
penas en alcohol. Le dijo al cantinero:
-
Dame tu trago más fuerte.
Y el cantinero le dio cañazo y le dijo:
Y el cantinero le dio cañazo y le dijo:
-
Esto es lo más fuerte que tengo. Y Luis se lo
bebió de un sorbo.
Al ver que su tristeza no pasaba, decidió pedir otro
trago, pero ya no cañazo, sino vino “Gato Negro”. Así siguió toda la noche, probando
la variedad de bebidas alcohólicas que encontró. Luis no solo adquirió el vicio
de tomar en exceso, sino de ir al casino todos los días. Se podía decir que era
ludópata, lo cual lentamente lo hizo perder su dinero.
Regresando del bar “rompiendo” su mala suerte, se encontró
a un perrito que a diferencia de los que abundaban en su barrio, parecía de
raza fina; Luis lo llevó a su casa para tenerlo como mascota, ya que podía
mantenerlo con sobras de comida y era el único ser que le tenía afecto; este
perro era como un dálmata con los colores del pelaje invertido, es decir, pelaje negro y manchas blancas,
tenía ojos marrones claros, una larga cola pelada y patas cortas con garras
blancas, pero este animal poseía un extraño lunar verde en el lomo.
Después de ir al casino, Luis, como de costumbre, fue a
ingerir alcohol al bar. Esa noche Luis Quispe llegó al borde de tener un coma
etílico a su casa y noto una extraña pero graciosa conducta en su perro; Luis
decidió ese día ponerle el nombre que siempre quiso ponerle a una mascota, el
cual era “Firulays”. Cada vez que Luis regresaba del bar notaba una conducta
cada vez más rara en el supuesto perro; Firulays empezaba a caminar en dos patas,
luego saltaba muy alto, se rascaba con las patas traseras el cuello de una
manera escandalosa, Mordía las cortinas y sillones emitiendo extraños y agudos
sonidos.
Luis Quispe se había encariñado con su amado perro
firulays, a tal punto que dejaba de comer para que su mascota no pasara hambre.
Firulays cambió la pésima rutina de Luis, a diferencia de
antes, ya no bebía alcohol ni apostaba en el casino, ya que su perro era su
prioridad; gracias a este animal, Luis se trazó una meta que consistía en dejar
el alcohol para dedicar más tiempo a su mascota. Pero como Luis se había vuelto
alcohólico, no duro mucho tiempo sin visitar su bar preferido, entonces pasadas
solamente dos semanas, Luis recayó, pero esta vez fue mucho peor, tomaba el
doble de lo normal.
Luis llegó ebrio a su morada, se demoró en insertar la
llave para abrir la puerta rápidamente, debido a que él escuchaba gemidos de
desesperación. Cuando logró entrar, vio a su perro devorando un gato, además,
Firulays, había perdido la mayoría de su pelaje, todas sus manchas blancas, se
tornaron verdes, y botaba una baba de color amarillento. Luis rápidamente
escapó de su casa, asustado y a las cinco semanas lo encontraron muerto en el
parque con una nota en el saco, la cual decía la razón de su suicidio, contando
su trágica vida y la supuesta anécdota con firulays.

muy interesante
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