La cabaña del susto
Otro
día que me la paso en pijama, me levanto al medio día y sólo es para tomar mis
pastillas, ya ni pintar le da sentido a mi vida y así ha sido durante este
último mes y es que la separación me ha afectado más de lo que me podía haber
imaginado. Nunca hubiera pensado que mi esposa me abandonaría por otro hombre.
La
semana pasada, fui al doctor y me diagnosticó depresión y así que tomé la
decisión de pedirle a mi amigo Fernando que me prestara su cabaña por un par de
semanas. Le conté por lo que estaba pasando y le dije que quería aislarme de
todo, darme un tiempo de pensar, pintar y olvidarme de este suceso que lo único
que lograba era deprimirme más. Por supuesto que aceptó, por más que no nos
habíamos visto en un buen tiempo. Él era mi mejor amigo de la infancia y lo
noté preocupado por mí.
Al
día siguiente, partí al bosque. Me demoré varias horas en llegar a pesar que
estaba en carro. Estaba literalmente en el medio de la nada, aislado de todo.
Por mi mente pasaba la idea que estos días serían nada más que paz y serenidad.
Sin embargo, al ver la tenebrosa y misteriosa cabaña comencé a sospechar que
esto no sería así.
Entré
a la cabaña. Era pequeña, tan solo tenía dos habitaciones: la principal y una
para huéspedes. Al entrar, en esta última, sentí un escalofrío, como si no
estuviera solo, pero no le di importancia.
Los
primeros días, todo era normal. Me sentaba en el sillón a leer, pintaba mis
cuadros, tomaba mis pastillas. En el día, no había ningún tipo de bulla, era
solo la naturaleza y yo, pero en las siguientes noches cosas anormales
comenzaron a pasar. Sé que sonará raro, pero casi podría jurar que oía voces
extrañas provenientes del otro cuarto.
Los siguientes días, trataba con todas mis fuerzas de convencerme que los sonidos provenían
de mi imaginación, pero estos se hacían cada vez más y más fuertes.
Siempre
he sido una persona bastante escéptica y particularmente no soy de las personas
que creen en almas que penan o en fantasmas, pero debía aceptar que esto me
comenzaba a espantar.
Al
día siguiente, tomé la decisión de llamar a Fernando. Le conté lo que estaba
pasando y le pregunté si a él o alguien de su familia le había ocurrido algo,
fuera de lo normal, en la cabaña. La naturalidad de su respuesta me tomó por
sorpresa, pues después de pensarlo un rato me dijo que el único suceso raro fue
la muerte de su abuelo. Mis pelos se pusieron de punta, el escalofrío volvió y
me puse a temblar. Reuní fuerzas y tenebroso le pregunté dónde había ocurrido
eso, es decir, en qué parte de la cabaña y él me contestó que había sido en el
cuarto de huéspedes, pero me recalcó que nunca había pasado algo sobrenatural
ya que murió por enfermedad. Admito que me sentí aliviado porque apenas me
contó lo de su abuelo, mi mente comenzó a imaginar miles de
formas de muertes violentas y me alegró saber que esto no había ocurrido.
Como
ya era tarde, tomé mis pastillas y estaba a punto de irme a dormir, pero esta
vez elegí el cuarto de huéspedes porque un espejo se rompió en mi cuarto y como
era de noche no tenía con que recogerlo.
Llegó
la noche, y mi corazón estaba acelerado. Latía a mil por hora, estaba asustado.
Eran ya las ocho de la noche y nada raro pasaba, así que intenté cerrar mis
ojos y tratar de dormir un poco.
Cuando
conseguí dormir, escuché el reloj de la sala que daba las doce de la noche. Era
de esos relojes antiguos que por cada hora daba una campanada, pero este sonido
sonó más fuerte de lo habitual, me sentía en una película de terror.
Inmediatamente,
prendí la lámpara de la mesa de noche y de la gaveta saqué un libro. Este era
de un caso policial, pero creo que no fue buena idea porque comencé a tener más
miedo.
Entonces,
miré a la puerta y había una sombra que me miraba. Era una persona mayor,
vestido todo de negro y respiraba fuerte y agitadamente. Me paré inmediatamente
de la cama y apenas di un paso para acercarme a él, este desapareció.
Sin
pensarlo, caminé a la sala, prendí todas las luces y me dirigí a la cocina por
un vaso de agua, pero un ruido como si algo se cayera, hizo que
se me cayera el vaso. Oficialmente estaba más asustado que nunca.
Corrí
al cuarto por mi celular, pero para mi mala suerte no había señal. Salí de la
cabaña para ver si podía llamar desde ahí, pero tampoco se pudo.
En
ese momento, la puerta se cerró, estaba comenzando a desesperarme. Mi única
solución era entrar por la ventana, así que eso hice porque por más aterrador
que fuera a dentro, me asustaba más la idea de quedarme a fuera en el oscuro
bosque en el medio de la noche.
A
penas amaneció, cogí las llaves de mi carro, pero por más que intenté varias
veces no prendía, así que me desesperé y agarré una bicicleta que estaba en la
parte de atrás de la casa. Pedaleé hasta la estación de gasolina pero me demoré
el triple del tiempo porque me perdí en el bosque.
Una
vez ahí, le marqué desde un teléfono público a Fernando y le pregunté si podía
recogerme.
Pasado
una hora, llegó Fernando en su carro y en el camino le conté todo lo que me
había sucedido. Sentí como que él no me creyó y pensó que estaba loco porque no
dejó de sugerirme que todo esto estuvo en mi imaginación por culpa de mis
pastillas.

Gabriela
Villanueva y Karina Vásquez
Muy buen cuento, las felicito, nunca se me hubiera ocurrido pensar que todo fue producto de sus pastillas
ResponderEliminarME encanto su cuento, sigan asi chicas :)
ResponderEliminarMuy bueno su cuento las felicito. Tienen mucha imaginación sigan así
ResponderEliminarlas felicito chicas , sigan asi , muy buen cuento
ResponderEliminarPienso que no solo las pastillas, sino también la situación emocional que aun no superaba, pudieron
ResponderEliminarinfluir en la imaginación del personaje. Muy buen relato....y no lejos de la realidad de personas que pasan por un trauma emocional. Felicitaciones a las autoras!
Muy buena imaginación. Y a la vez, no lejos de las pasadas que la mente nos juega en momentos difíciles de nuestras vidas.
ResponderEliminarexcelente cuento ; las felicito , sigan asi , sus cuentos son muy buenos e interesantes :)
ResponderEliminarexcelente cuento, yo si creo que fueron las pastillas , bueno todo puede pasar en un cuento fantástico
ResponderEliminarescelente cuento , sigan asi, son buenas escritoras
ResponderEliminarMe gusto la creatividad del cuento. Me hace pensar como los seres humanos reaccionamos a situaciones adversas
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