miércoles, 11 de septiembre de 2013

Un laberinto imposible

era imposible creer que al fin
al chico de sus sueños habia conocido
En una detencion, en pocas horas
la competencia empezaria
Una prueba muy dificl que nadie podia ganar
solo con su ayuda
podria triunfar
y nadie se debia saber de su ayuda
cubrio la brujula
para que un cimple ovillo parezca
la entrada estaba al norte
y a manolo dev¿bia vencer


-Angela Alvizuri

jueves, 5 de septiembre de 2013

Daphne

Ella era la más querida
Por su carisma y talento.
Ella era la más envidia
Por su belleza y andar.
Pero ninguna de estas virtudes
la salvarían de su trágico final.

Una enfermedad la ató a su cama.
Su cuerpo, como un robot tieso se quedó
y lentamente se acababa su batería.
Los últimos sonidos que emitió fue
"la culpa sin castigo, el castigo sin culpa".
Un Irreversible Error

A pesar de toda advertencia
su mente se nubló
y olvidó las posibles consecuencias 
de su errada acción.

La emoción lo hizo olvidar,
pensó que lo había conseguido
mas evitar no pudo al destino
y cometió el gran crimen.

Ella se fue
para no volver
sin importar la pena
del ser que tanto amó.


Claudia Cavero 

El desenlace

El desenlace No era tan atrevida tampoco tan hermosa, pero su sonrisa y mirada en la mente se quedaban.
Mujer ya casada anhelada por otro cada vez que paseaba
él la codiciaba.

Mas cruel es el destino, pues no fue de ninguno, con la mordida de una araña yacía fría sobre la hierba.

Maria Ignacia Marin

miércoles, 4 de septiembre de 2013

Unas flores letales.

Unas flores letales
Belleza célebre poseía,
en crucero fue con su hijo en brazos,
sin saber lo que su ignorancia costaría
llegando a la isla del Caribe.

De las aguas cristalinas
unas flores extrajo
quería calmar su hambre
y se las comió de un bocado.

El aire le empezó a faltar
desesperada llamada por celular,
pero su Iphone ya no tenia señal
el veneno de las flores la estaban matando.


Megumi Arakaki




Sonidos divinos

Sonidos  divinos

·        Sonidos que embellecen
calmantes, relajantes...
El trabajo cesa
al inicio del rock

El sonido es la llave
te libera de apuros,
te libera de problemas
Atracos turbados,
peleas vencidas

Caíste al infierno
perdiste el ritmo,
desafinaste la voz
.
Multitudes extasiadas...
No hubieras mirado...



-Franco Sangalli

Sueños Frustrados


Él la observaba entre los arbustos
Ella paseaba por el parque.
Él la quería, la deseaba, y no le basto lo que tenía en su cámara
Por lo que no le interesó que estuviera casada

La había perdido frente a ese gran músico
Pero él la deseaba y ya nada le importaba,
Corriendo detrás de ella se encontró
Y ni siquiera en la policía pensó.

Solo se detuvo cuando vio que ella caía
Y aunque esperó que se levantara ella no lo hizo.
Se acercó a ver y la encontró muerta
Con la cabeza en la acera y pintándola de rojo.


Alvaro Granados

martes, 3 de septiembre de 2013

El adiós

La corte entra en sesión,
Todos están de pie,
Pero no hay nada que decir,
Pues el jurado ya ha deliberado.

Y se dicta la sentencia.
La madre llora,
Ha perdido a su niño.

Pero sabe que es lo mejor,
Ella sabe su situación.
Esa enfermedad que sufría,
Y que la estaba transformando,
Ha logrado apartarla de su hijo,
Para siempre.

Marco Del Rio

lunes, 2 de septiembre de 2013

Te tuve, pero no te tengo

Oh modelo de pasarela
Belleza innata
Oh modelo de pasarela
Incansable mujer

Respóndeme algo, vecina mía,
¿Cómo podía yo llegar a tu amor?

Trate de ser uno de tus amigos
Transformarme en alguien que yo no soy,
Pero lo único que gano es maltrato

Juegas conmigo como si fuera un balón

Hasta ese día que nos encontramos los dos
Todo fue rápido, pero hubo pasión

Sebastian Berrocal

En la isla de Nassos

En la isla de Nassos
el avión estaba por partir.
El nerviosismo se sentía en el aire,
una voz resonaba por los parlantes,
pero nadie le prestaba atención
y las dos partieron a escondidas.

No todo salió como planearon.
Una parada inesperada
y en la isla de Nassos se encontraron.
La hermosa joven entonces se perdió
y el chico entristeció.

Pero por un famoso había sido encontrada
Al quedarse dormida en aquel lugar.

 
 

domingo, 1 de septiembre de 2013

Flechazo de Amor

En ese instante se dio cuenta de que la quería
Extravagante y fría
Ojos brillantes como la brillantina
Eso era lo que le atraía.

No había momento en el que no pensara en ella
Ni la guitarra lo distraía
Su arrogancia especial la hacia
Nadie más era como María.

En el edificio a ella encontró
Se le paralizo el corazón
Al ascensor se subieron los dos
Y la mano le pidió.


Por: Cassie

jueves, 29 de agosto de 2013

El dueño del dije

Tener la oportunidad de salir
siguiendo las señales que te dan,
es una oportunidad que Teo no podía desaprovechar.

El carro estaba listo para marchar,
a escondidas se llevó un dije
el cual pertenecía a Ariana, su ex mujer.

Antes de llegar a su destino final,
Decidió parar para descansar.

Al llegar a su hogar
no lo podía encontrar,
se le había quedado olvidado
y ahora pertenecía a alguien más. 



Por: Natalia Vindrola

miércoles, 28 de agosto de 2013

El flautista y la ecologista

Hubo hace poco un hombre
encantador de animales y mujeres,
que conoció a una tímida ecologista, su apasionada alma de artista
se sintió inmediatamente atraída.

La desposó y le brindó todo su amor, hasta que el infortunio los separó.
Amparado por la oscuridad, la fue a rescatar a una instalación subterránea llamada La Parca.
En la puerta, encantó al can guardián.
Con su talento, el flautista enamorado, conmovió la Tierra y a los que estaban bajo ella,
captores de su estrella.

Se la iban a devolver, si ascendía sin voltear a verla ni una vez.
Pero fue débil al final y ella, a las profundidades hubo de regresar.
Quiso él volverla a buscar, sin embargo, La Parca no se le abrió más.
Erró sin vida, en soledad con sus melodías, hasta que su cuerpo sufrió el mayor revés.

De su cabeza partida ya solo los labios se movían, la llamaban.
El peligro tras de ti:

Él estaba en el carro
con su esposa al lado
en una vía peligrosa,
sentía temor.

Era muy de madrugada,
todo estaba apagado.
Los carros iban velozmente,
parecían rayos.

El quizá voltear por seguridad
para ver y continuar seguro.
Entonces un coche les impactó
y su amada falleció.

sábado, 24 de agosto de 2013

Velas blancas, velas negras

Tres veces habían sufrido ya
El terrible precio
Las nefastas consecuencias
entristecían a los ingleses.

Sin embargo,
una vez más lo intentaron
se juntaron los soldados
y juntos salieron.

Entre ellos el hijo del presidente
su padre le había dicho
velas blancas o velas negras
si vives o mueres.

Vivió, como un grande
al extraterrestre hundió,
pero su encargo olvidó
las velas no cambio
y el presidente de tristeza murió.

domingo, 21 de julio de 2013

¿Que paso el viernes 13?


Miércoles 11
Vasco, un chico de 15, al llegar del colegio entró a Facebook y vio que le había llegado una invitación a una fiesta el viernes 20. No conocía al organizador pero vio que muchos de sus amigos habían sido invitados. Cuando vio la cantidad de personas invitadas se sorprendió. Eran mas de 700 personas. Sabía que sus papas no le iban a dar permiso, así que le dijo a su mejor amigo Francisco si se podía quedar en su casa ese día. Él le dijo que no, pues sus papas sí sabían y le iban a contar a los papas de Vasco. Cuando se lo comentó a Alejandro, su otro amigo, le pareció una gran idea, ya que sus padres le dejan hacer de todo y él también iría a la fiesta.

Jueves 12
Vasco estaba muy emocionado y fue con Francisco y Alejandro al mall a comprar una camisa. Compraron la camisa y fueron a comer un helado. Vasco pidió uno de chocolate, Francisco uno de mango y Alejandro no sabía qué pedir,  así que fue a ver la lista de sabores. Cuando se decidió por uno, regresó a su mesa y vio un grupo de 3 chicas hablando sobre la fiesta. Les dijo a Vasco y a Francisco y empezaron a planear cómo acercarse a ellas. No se podían decidir y Francisco simplemente se paró y se acercó.
-¡Hola!
Las chicas se sorprendieron.
-Hola…-dijeron ellas en coro.
Vasco y Alejandro se acercaron.
-¿Cómo se llaman?- dijo Vasco.
-Alessia, María José y Christina, ¿y ustedes?
-Somos Vasco, Francisco y Alejandro- dijo Vasco.
-Que lindos tus ojos- dijo Alessia dirigiéndose a Vasco, como empulsado por dios sabe qué.
-Sí, nadie sabe de qué color son. Al centro son amarillos, luego verde y luego azules- dijo Vasco.
-Escuché algo de lo que hablaban- dijo Alejandro- ¿es la del viernes?
-¡Sí! , ¿ustedes tambien van?- dijo María José.
-¡Claro, va a estar buenaza!
-Pasenme sus PINS para encontrarnos mañana.
-9b571ac8.
-10cklbm7.
-5mpr3158.
-Ya las agregamos, bueno ya nos vamos. ¡Nos vemos mañana!- dijo Francisco.
-¡Chau!
-¡Chau!
-¡Chau!

Viernes 13
En el colegio todos estában muy emocionados y Vasco no se podía concentrar. Estaba tan distraído que dio un mal examen de lenguaje, y el profesor se sintió muy decepcionado, pues Vasco era uno de sus mejores alumnos.
En el recreo, se juntaron los tres amigos a converser y planear cómo iban a hacer esa noche.

Cuando por fin el horario escolar acabó, Vasco y Alejandro se fueron juntos en “colectivo”. Cuando subieron al carro escucharon la voz de alguien conocido. Era Alessia.
-¡Alessia!- dijo Vasco.
Ella volteó y se le iluminaron los ojos porque vio a Vasco. Alejandro lo notó y gritó.
-¡Wuuuuuuuu! ¡Se gustan!
Alessia se acercó a saludar.
-Hola chicos.
-Hola Ale- dijo Vasco sonriendo.
-¿Dónde bajas?- preguntó Alejandro.
-En Bella Horizonte.
-¡Que hablas! Yo también vivo en esa calle- exclamó Alejandro.
-¡Oh! Que coincidencia- dijo Ale emocionada.
-Ahora Vasco va a querer ir todos los días a mi casa- dijo Alejandro en un tono bromista.

Bajaron en la misma calle y se dieron cuenta de que vivían frente a frente.
-Has vivido frente a mí casa y nunca me he dado cuenta- dijo Alejandro
-Me mudé este fin de semana.
-Ah, yo me fui a la playa, por eso no te ví.

Se despidieron y cada uno se fue a su casa a alistarse para la gran noche. A las 6pm Vasco y Alejandro estaban escuchando música frente a la ventana que daba a la calle. Estaban escuchando una cancion de electrónica que Francisco les había recomendado. Cuando acabó la cancion empezó a sonar una lenta. Vasco levantó la mirada y vio que un carro se estacionó en la casa que estaba al frente. Vio que dos chicas bajaron de este y de inmediato Alejandro las reconoció, eran María José y Christina. Alejandro propuso invitarlas a su casa e ir todos juntos a la fiesta. Así que les hablaron por mensaje de texto y ellas muy emocionadas aceptaron la invitación sin pensarlo dos veces.

Las chicas llegaron a la casa de Alejandro y él y Vasco se quedaron obnubilados por lo bellas que estaban. Habían llegado una hora tarde así que enseguida preguntaron como iban a ir.
-Vamos a ir en taxi.
-¡¿QUE?!- dijeron las tres chicas.
-¿Cuál es el problema?
-Creíamos que tu papá nos iba a llevar.
-Eh no, pero, una cosa ¿tienen plata?
-¿No se supone que ustedes tienen que pagar?
-Sí, pero no tenemos plata.
-Ya, nosotras pagamos- mirándolos con enojo.
-Ya buenaso, gracias.

Eran las 10 y la fiesta había comenzado hace 2 horas. Por fin llegaron y parecía que por afuera no había fiesta. Al abrir la puerta se quedaron asombrados por la gran cantidad de gente que había. Entraron y se dieron cuenta de que iba a ser la fiesta del siglo. Era extraordinario la cantidad de gente que había. Pudieron ver tambien una piscina, un carro y en una esquina había una fogata con el fuego elevado. La música era la mayoría electronica así que los tres amigos estaban encantados. Aunque tambien ponían canciones bailables. Pasaron dos horas y definitivamente la fiesta estaba fuera de control. Vasco se había perdido en el tumulto de gente y a lo lejos vio a Alejandro parado en una mesa bailando extrovertidamente. De inmediaro notó que estaba en estado de ebriedad, así como la mayoría de los invitados. Vio a Francisco a unos cuantos metros y decidió acercarse.
-¡Francisco!
-¡Vasco te he estado buscando!
-Y yo a ti, esto se está volviendo peligroso, será mejor que nos vayamos.
-Tienes razón, ¿dónde están las chicas?
-No lo sé, la última vez que las vi estaban dentro de la casa.
-Entremos a buscarlas.
-Ya, pero ¿que hacemos con Alejandro?, no lo podemos llevar a su casa en ese estado.
Estaban discutiendo sobre que hacer con Alejandro, de pronto se escuchó un sonido muy fuerte similar al de un balazo. Se veía multidud corriendo desesperadamente.
Vasco corrió hacia la casa a sacar a Alessia y a sus amigas. Las sacó justo a tiempo, corrieron hacia la puerta junto con otras 500 o 600 personas. Todos peleaban por salir primeros, cuando de pronto se escuchó una explosión muy fuerte. Vasco cayó, se golpeó la cabeza y quedó profundamente dormido.


Lunes 16
Vasco se levantò muy temprano y fue al colegio a primera hora. Todo el fin de semana se lo pasó pensando como fue que llego a su casa. Cuando llegó se acercó corriendo hacia Alejandro y Francisco a preguntarles que había pasado.
-¡Alejandro, Francisco! ¿Que fue lo que pasó el viernes? ¿Cómo llegaron a sus casas? ¿Qué paso conmigo? Desperté el sábado en mi casa, como si nada hubiera pasado. Tenía puesta mi pijama y todo parecía estar en su lugar. ¿Que fue lo que paso?
-¡¿De que hablas?!- dijo riendose Alejandro
-¡El viernes! ¿Como acabó todo?
 -El viernes no hubo nada…- dijo Francisco
-¿Que?, La fiesta, a la que fuimos, con Alessia, Maria José y Christina
-El viernes pasado no hubo ninguna fiesta…
-¡¿Que?!
-Creo que te refieres a la fiesta de este viernes, viernes 20, ¿no?
-¡No! A la que fuimos el viernes pasado, viernes 13.
-La única fiesta que hay, es la del viernes 20.
-¿Que?, entonces, que paso el viernes 13?

Mónica Villar y Maria Camiña

viernes, 12 de julio de 2013

Los sobrinos del mago

Era hace una vez en un pequeño pueblo de Habstuber llamado Siwel una familia de pocos recursos económicos que vivía en una pequeña casa en las faldas del cerro más alto y distintivo del mismo. En esta familia el padre estaba ausente (los abandonó a los dos años de nacer) y había muerto el hermano mayor en la guerra de la primera edad de Habstuber, así que solo quedaban la madre Jessica y los dos hermanos mellizos Jaime y Rafaela. Sin embargo, el tío Lennox (un mago desconocido y de poco éxito aparentemente) siempre estuvo ahí para ellos; los sacaba a pasear los fines de semana, les enseñaba cosas y compartía con ellos sus hobbies. Tanto así, que al haber desarrollado tanta confianza,  un día decidió mostrarles su más preciado tesoro: un par de anillos que servían para ir y regresar de una misteriosa tierra llamada Klaipedos.
Un mes después de haberles enseñado los anillos les pide que lo acompañen a esta localidad mencionada anteriormente, ellos más que emocionados aceptan la oferta y van corriendo a donde su tío les indica, el agarra los anillos los agarra a ellos y desaparecen. Lo siguiente que saben es que están en medio de un bosque al lado de un charco y había un castillo al frente. Entraron en este castillo majestuoso como ningún otro que hubieran visto y  en el salón principal encontraron una serie de estatuas de mármol pero la que más les llamo la atención fue la de un hombre con cara se rabia rodeado de siete caballeros que le apuntaban con sus espadas. En eso a Rafaela se lo ocurre jalar una soga que vio colgando de una de las esquinas del salón, esta pita hizo sonar una campana y de la nada, de un momento a otro, las estatua central comenzó a resquebrajarse y una persona salió de ella. Este personaje estaba vestido en caros y lujosos atuendos. Los niños y su tío lo saludaron con respeto y cordialidad y le dijeron - ¿Quién es usted?-, el hombre no respondió solo se miró las manos , cogió un bastón y con una vos penetrante grito- Soy Bacileus primero, hijo del gran conquistador y destructor de imperios Demetrio, heredero al trono y actual rey de esta tierra. Jaime y Rafaela inocentemente le dijeron lo que ellos habían visto al entrar al castillo, que todo estaba en ruinas y que no había ni un solo ser viviente. Lennox tenía un mal presentimiento de él, creía conocerlo pero no recordaba cómo. Mientras que el trataba de acordarse de cómo es que lo conocía escucho que sus sobrinos le dijeron que ellos tenían unos anillos que lo podían transportar a un lugar donde todo era muy  feliz, ósea su hogar, antes de que Lennox pudiera decir algo el rey dijo - Excelente, llévenme  a esa majestuosa tierra de la que me hablan-. Los niños sacaron los anillos del bolso de su tío y se tele transportaron a su mundo.
Al estar de vuelta en su hogar antes de que ellos pudieran decir algo el rey Bacileus se esfumo en una nube negra, el día empezó a oscurecerse y las plantas a morir, los animales se volvieron agresivos, el agua se volvió amarga y de un color turbio y la gente empezó a entrar en desesperación. Fue entonces cuando el tío Lennox recordó inmediatamente todo, rápidamente cogió a sus dos sobrinos y les dijo- niños acérquense tengo que contarles algo, yo no siempre fui el viejo mago que conocen, incluso yo no soy de este mundo y su madre tampoco-. Los chicos no podían entender que era lo que pasaba, toda su vida se había vasado en una mentira, el tío al ver que estos no podían comprender le dijo- yo soy Lennox, uno de los ocho caballeros de la Orden Protectora, soy del mundo de Klaipedos que es el lugar de donde acabamos de traer a ese rey. Hace veinte años hubo una gran guerra por el poder en Klaipedos, el rey de ese momento, Leoncio, formo la orden y me nombro líder de esta, era nuestro deber salvar al imperio y a la realeza de las manos de Bacileus. Después de una larga batalla los siete caballeros hicieron un último sacrificio, hicieron un conjuro que petrificara a ellos y al ser que estos apuntaran con sus espadas, yo por otro lado fui encargado de proteger a Nubia, hija del rey y quien es ahora su madres, esto los convierte en príncipes de la tierra de Klaipedos-. Los niños no lo podían creer, pero rápidamente reaccionaron y dijeron como iban a parar ahora a Bacileus si los otros 7 caballeros estaban petrificados. Lennox les dijo que el antiguo rey le dijo algo que él no lograba entender antes de que se vaya, las palabras que el rey le dijo fueron "solo el agua más pura puede limpiar la mancha más dura" Lennox no entendió nunca de que estaba hablando pero Rafaela y Jaime sí. Le dijeron a Lennox que lo que su abuelo le había intentado decir es que solo una persona pura de corazón puede acabar con el mal existente. Jaime le dijo a su hermana que él era el elegido y que él se sacrificaría por ella y su madre para que no corran peligro. Lennox con todo el dolor de su corazón le entrego un pedazo de metal, Jaime le dijo- ¿Qué es esto?- y el respondió- es lo que queda de mi espada, no es algo muy impresionante pero su poder es increíble-, Jaime la recibió y después de despedirse de su hermana, madre y supuesto tío subió a lo más alto de la montaña, una vez ahí Bacileus se hizo presente y le dijo- Tu príncipe perdido; ¿crees que vas a poder detenerme a mí el gran Bacileus- y con un grito empezó a llover fuego, hubo un gran terremoto y se escuchaba a la gente gritar. Jaime con mucha valentía le dijo- Tal vez yo sea solo un niño, y aun me quedan muchas cosas por aprender, pero hay algo que si se; el bien vence al mal-. Y con estas palabras le lanzo el fragmento de metal con una puntería tan precisa que le atino justo en el corazón.
Desde abajo no se podía ver la cima del cerro ya que estaba tapado por la niebla pero de pronto se escuchó una gran explosión y un gran rayo de luz salió y la niebla empezó a dispersarse y todo poco a poco comenzó a volver a como era antes.

Nunca nadie volvió a bajar ni a subir ese cerro, la gente nunca entendió que fue lo que paso ese día y Lennox se retiró de la magia para siempre, en cuanto a Rafaela, bueno ella volvía constantemente a lo que era ahora su reino , decía que estaba haciendo algo maravilloso, bueno y puro como ella.

jueves, 11 de julio de 2013

Nada es lo que parece.

Nada es lo que parece

Camilo pensaba en como sería su nueva vida mirando las gotas de lluvia resbalar por la luna del automóvil mientras que su mamá le explicaba el porqué de la situación de cambio de cuidad, obviamente el distraído no le prestó atención. Él nunca quiso cambiarse de cuidad porque tenía miedo de cómo sería su nueva vida y en donde viviría. La ciudad donde se mudaban no era tan moderna. San Butersgerg, era tan pequeña que todos se conocían, lo cual incomodaba a Camilo ya que era muy tímido. Además, no estaba acostumbrado a los cambios pues toda su vida la había vivido en una sola ciudad.
Cuando bajaron del carro a entrar a la casa, Camilo estaba muy preocupado y sentía mucho miedo.
Una casa no común, ni moderna pero adecuada para que una buena estadía. Entraron a la casa a ver cómo eran los cuartos, subieron al segundo piso y cuando Camilo salió de una de las habitaciones, giró la mirada hacia una pared lejana y vio unas manchas, como manos de bebe que habían sido arrastradas. Le dio miedo y salió corriendo hacia su mama para avisarle. Cuando suben los dos juntos, la pared estaba completamente blanca y no había ni un rasgo de mancha penetrada en esta. Esto le provoco mucho más miedo de lo que tenía.
Al siguiente día, Camilo comenzó clases y mientras que su mamá lo llevaba a la escuela, el camino se hacía muy raro, no encontraba similitud con las calles de su antigua cuidad y el clima no era nada parecido, era frio y húmedo y llovía todos los días en las mañanas.
Llegaron a la escuela y como era nuevo, nadie le hablaba, todos lo miraban raro y nadie parecía de 8 años como él los tenia. Cuando entraron a clases todos hablaban susurrando mientras lo miraban feo y no se inmutaban a hablarle, la profesora lo presentó. Cuando salió adelante todos los niños lo abuchearon.
Llegó a su casa y hablo con su mamá:
-Como te fue en tu primer día de clases hijo?
-Mal, todos me trataron horrible y no quise salir al recreo, me quede solo en el salón.
-Pero porque? Que acaso no te recibieron bien?
-No mama, odio esta escuela, es horrible, quiero volver a mi otra casa!
Después de todo, al día siguiente, cuando estaba yendo a la escuela, se dio cuenta que las calles cambiaron, ya no eran las mismas y más allá se veía un clima soleado mientras por donde estaban era un clima triste, húmedo y frio.
Llego a la escuela sin ganas de estar ahí y cuando estaba entrando a su salón, le pusieron el pie y se cayó de cara teniendo la mochila en la espalda con todo el peso que había dentro. Desde ese momento sintió que no le iba a ir bien.
Sonó el timbre del recreo y cuando salió, todos los niños se reían del incidente del salón. Camilo se sintió más solo que nunca. Extrañaba todo en su antigua ciudad y no veía la hora en que suene el timbre de salida. A pesar de esto, Camilo busco la manera de pasar desapercibido en su nueva escuela. Lamentablemente no resulto su plan. Sus compañeros no paraban de hacer Bullying: le tiraban borradores y papeles, le escondían sus cosas, rompieron su libreta de apuntes y hasta le bajaron los pantalones. Él se sintió tan avergonzado que no tuvo mejor idea que escapar de la escuela. Corrió sin destino alguno hasta que se sintió muy agotado. Después de tomar un poco de aliento miro alrededor y se dio cuenta que estaba en lugar algo familiar, encontró las mismas manchas de manos que vio en su casa. Se asustó y corriendo, pensó: no hay un lugar donde pueda estar tranquilo. Necesito volver.

Los padres de Camilo, preocupados después de recibir la llamada de la Directora, informándoles que Camilo no se hallaba en las instalaciones de la escuela, salieron a buscarlo. Después de una hora, de un largo recorrido y de desesperación ocurrió un accidente. Iban a tanta velocidad que atropellaron a alguien. Ellos no se dieron cuenta que era el mismo Camilo la victima del suceso inesperado. Cuando lo vieron se asustaron mucho y su mama se puso a llorar.
Se fueron al hospital desesperados pues no sabían que le había pasado a Camilo y estaban muy sorprendidos por el hecho que se haya escapado de la escuela. Cuando llegaron al hospital lo recibieron inmediatamente y después de unas horas de angustia les dieron los resultados, felizmente no le había pasado nada a Camilo, no tenía ni una herida, lo que le había pasado era que al recibir el impacto, del susto, se desmayó.
En el tiempo que estuvo en descanso medico en su casa, vio la sombra de un bebe lo cual lo asusto demasiado y se volvió a desmayar. Cuando se despertó su mama estaba adelante suyo preocupada:
-Camilo, que te pasa?
-Mama, acabo de ver el bebe y creo que eso tiene que ver con las manchas de la pared.
-Pero que manchas?
-Las manchas que te dije que había visto.
-Pero es imposible.
Su mama no le creyó, pensó que todo lo que le había pasado dejaba como consecuencia alucinaciones.
Después de un rato cuando estaba en su cuarto durmiendo, empezó a oir voces, una de las voces era de una mujer diciendo el nombre “Camilo” y la otra voz era la de un bebe llorando. Escucho estas voces repentinamente hasta que sintió que algo le molestaba en la cara y comenzó a ver rayos de luces en su imaginación  y se despertó.
Cuando abrió los ojos se dio cuenta que no estaba en su habitación, si no que estaba donde él siempre había estado, en su casa actual y que todo había sido un sueño. Fue corriendo donde su mama y la abrazo y le dijo que nunca pero nunca se quería mudar de su ciudad. Después de ese momento dio gracias por tener lo que tiene y por estar feliz junto a su familia y amigos.

Alexandra Cross

Valeria Cámere.

miércoles, 10 de julio de 2013

EL TURRÓN

- ¡No iré! -gritó José.
- Ya lo discutimos José, tienes que acompañar a tu abuela, ella es mayor y no ve muy bien, además te quiere  tanto...
- ¡Hazlo tú! -la interrumpió José.

Su madre dio un respiro profundo y con santa paciencia le explicó lo que ya le había dicho tantas veces: Que por más que fuera feriado tenía que ir a una entrevista de trabajo y no podía acompañar a la abuela. José refunfuñando, aceptó y fue a cambiarse. Cinco minutos más tarde, se encontraba yendo a la casa de su abuelita. Al llegar, la encontró con un hábito morado.

- Señora Panchita, ¿cómo está? Le encargo a mi José.
- No se preocupe, yo se lo cuido.

José vio a si mamá irse a toda prisa. Su abuelita le ofreció almuerzo, pero el se negó y subió a ver la televisión. La anciana se resignó y le dijo que en diez minutos salían. Pasado este tiempo, tomaron un taxi y se fueron a la procesión. En el camino José pudo apreciar varias casas "coloniales", como decía su abuela.
Pero lo que más le llamó la atención fue aquella en la que se encontraba un gran restaurante moderno, en comparación de los otros. El taxista, que se veía disgustado, los dejó siete cuadras antes. José la siguió mientras se internaban en ese mar de gente. Ella era sahumadora, lo que le fastidió mucho. El olor que emanaba el incienso era fuerte y le hacía lagrimar los ojos. Pasaron un par de minutos y José sintió hambre. En eso, vio pasar a una joven morena de veinticinco años vendiendo turrones. Se le hizo agua la boca y rebuscando en los bolsillos de su pantalón encontró un billete de diez soles; era la propina del mes. Entonces soltó la mano de su abuela, que ahora parecía preocupada por algo incomprensible. Fue corriendo hacia la señorita. A pesar del gentío logró comprar un turrón pequeño. Luego regresó al mismo lugar pero no encontró por ninguna parte a la anciana. Empezó a mirar a su alrededor, desconsoladamente. Lo único que lograba ver eran un montón de zapatos. Cuando miró hacia arriba buscando el rostro de su abuela solo consiguió ver fue miradas distantes, absortas en la procesión. Parecía que no le importaba a nadie, como si fuera invisible.
Se imaginó a su abuelita angustiada, entre las filas de devotos, buscándolo. Con ese rostro contraído y arrugadito que tanta pena le daba. Pero el tiempo seguía su curso incansable y ella no aparecía.
- ¿Dónde estás? ¡Mírame, mírame aquí estoy! ¡Diosito, haz que me encuentre! -pensó desesperado el pobre José.

Empezó a saltar moviendo los brazos, llamándola. En uno de esos saltos, se le dobló el pie derecho y cayó adolorido. Se quedó sentado,quejándose del dolor. Como estaba agachado, ahora sí nadie lo veía. La gente avanzaba siguiendo la imagen, la gente se apretujaba aún más para poder recibir alguna bendición al tocar el anda.

Entonces, al darse cuenta de que el tumulto de gente se estaba alejando, decidió pararse, no obstante, mientras lo hacía, un señor apurado lo derribó, hacien que cayera al suelo estrepitosamente. Para su mala suerte, se golpeó la cabeza y cayó desmayado.

Al despertar estaba todo desolado, no había un alma en derredor.
Pensó que nadie lo había visto y se habían marchado sin más.

Empezó a correr buscando a su abuela, pero no la encontró. Ya se estaba dando por vencido , cuando recordó aquellas "casas coloniales" que le habían llamado la atención. Caminó sin rumbo hasta encontrarlas. A primera vista eran iguales a como las recordaba, sin embargo al acercarse se daba cuenta de uqe estaban mejor pintadas y sin telarañas en las esquinas. Le parecieron extrañas. Era imposible que las hubieran pintado tan rápido. En eso, aparecieron dos personas, una grande y una chica que iba a su costado. Al aproximarse, notó que estaba yendo de la mano, así qu supuso qu eran madre e hijo. No supo porqué, pero esas caras le parecían familiares. Decidió entonces seguirlas para no sentirse tan solo. (La calle estaba casi  desierta, bueno, era de noche...). Por suerte para él, se detuvieron al poco tiempo para ingresar a un bazar. José se agazapó detrás de la puerta, de modo que podía ver lo que hacían sin que notaran su presencia. Ya el sol se había ocultado y tenía hambre. Al parecer les pasaba lo mismo a la señora y a su hijo. El chico quería algo dulce, y por ser Octubre, su mamá le compró un turrón y un jugo surtido mientras ella pedía un emparedado de jamón de pavo con lechuga y un café bien cargado. Al verlos, se le hizo agua la boca. Los miraba muerto de hambre y con retortijones de panza. Ambos estuvieron callados por unos minutos, concentrados en su pequeño lonche, hasta que el niño comentó:

- ¡Ya me sé el Himno!
- A ver, cántalo...
- "Señor de los Milagros, a ti venimos..."
- Vamos, sigue que te está saliendo muy bonito.
- "... en procesión, tus fieles devotos a implorar tu bendición" .Concluyó con voz entrecortada y aguda: ¿Te gustó?
- Por supuesto, te felicito. Pero es tiempo que termines tu turrón.
- Es que ya me llené.
- Y ahora, ¿qué hacemos? No lo vamos a botar.

En ese instante se prendió una pequeña luminaria en la cabecita de José. Entró en el bazar, envalentonado por su creciente apetito y por las últimas palabras de la dama.
- Buenas noches -empezó.
- ¿Me regalaría lo que queda del turrón? -terminó ansioso y dubitativo.

La señora se lo dio con un poco de extrañeza. José se percató de este gesto y decidió irse rápidamente. Al retirarse pudo notar que el chico que se encontraba con la señora era... ÉL. Tuvo ganas de voltear pero se contuvo. Salió de la tienda y devoró los restos del tradicional postre.

Sin embargo, no se fue realmente, tan solo se escondió en una quinta cercana.

Asombrado por su descubrimiento, evocaba una y otra vez al niño del turrón.  Cada vez se convencía más que era él mismo. Era absurdo, empero tenía sus mismas facciones, su misma altura, parecía de la misma edad, incluso la manera de comer era igualita a la de él. José recostóse en una pared y pensó para sí:


- ¡Acabo de ver a mi otro yo! Es imposible, no tengo hermanos, ni mucho menos mellizos. A lo mejor es una pesadilla, sin mi mamá, sin mi abuelita, sin nadie que conozca, estoy solo.

Empezó a pellizcarse, para ver si era un sueño, no funcionó, todo siguió igual.

- Esto no es un sueño, es real. ¿Dónde estará mi abuelita? ¿Se habrá cansado ya de buscarme? ¡NO! Ella debe de estar muy triste, nunca me abandonaría. Pobrecita, que malo que fui con ella, no merecía que la tratase así. Ella me quiere, me cuida y me regala juguetes.    ¡Y ya NUNCA más la voy a volver a ver!

Sigilosamente empezó a llorar quedito, hasta quedarse dormido.
Al levantarse se sintió aturdido; muchos extraños lo rodeaban. Aún no salía de su perplejidad, cuando oyo una voz muy familiar...

- ¡Pepe! ¡Pepe! Gracias a Dios, que estás bien. ¿Dónde te habías metido? ¿Por qué te soltaste? -exclamó Doña Panchita, ahogándose en sus propias lágrimas.

- Ay, Pepe... ¿POR QUÉ ME HAS HECHO ESTO? -siguió lamentándose mientras lo ayudaba a ponerse de pie.

José la abrazó conmocionado y no la quería soltar por miedo a que se esfumara.

- Abue, perdóname. Nunca más te asustaré así -musitó en su oreja.
- Tranquilo, ya pasó, ya pasó, pero mejor irnos ahora antes de que te extravíes de nuevo.

De modo que tomaron un taxi y se embarcaron.  Ya se encontraban a mitad de camino cuando José dijo con tono inocente:

- Abue, olvidé mi turrón.

                                                                                                                                                                                      

Por: Natalia Vindrola y Sofía Diez