Andrew,
el chico de la cámara Polaroid
Contestaron
el teléfono, y una voz de policía se oyó. Era el comisario Rex diciéndole a la
señora Lilong, que tenían detenido a su hijo por haber amenazado a un taxi para llevarlo a una empresa japonesa…
Andrew
Lilong era un joven de raíces asiáticas que vivía en New Jersey con toda su
familia. Ellos llegaron a los Estados Unidos en 1943 escapando de la segunda
guerra mundial. Su familia no era de mucho dinero, y él como hijo mayor, tenía
que apoyar a la familia económicamente. No teniendo suficiente dinero para
pagar el instituto, empezó a buscar trabajo. Esto duró un par de semanas. Un día,
volviendo de almorzar con sus amigos, Andrew encuentra en un basurero, una
antigua cámara fotográfica de marca “Polaroid”. Como disponía de mucho tiempo
libre, empezó a experimentar con la cámara, volviéndose muy apegado a ella.
La
señora, estaba muy nerviosa y angustiada, por la grave notica que le había dado
el comisario por el teléfono. Rápidamente, esta salió de su casa directo a la
estación de la policía, ubicada a tres
cuadras de su casa, en bicicleta. Al llegar, la madre de Andrew, rellenó todos
los papeles necesarios para poder dejar a su hijo en libertad. A pesar de haber
rellenado todos los papeles y formularios, el comisario Rex se negó a darle
libertad porque Andrew ya había tenido problemas con la ley anteriormente. Tuvo
que quedarse en la celda de la comisaria una semana más. Mientras tanto, su
mama llenó sus datos y un par de fotos que había tomado y las envió a la
empresa japonesa. El gerente recibió los datos de Andrew y desde el primer
momento, se dió cuenta de la gran habilidad que Andrew tenía para tomar fotos,
y se interesó aún más por él, ya que las fotos eran tomadas con una cámara muy
antigua. Este gerente se encargo de liberar a Andrew.
Y
llegó a Japón, la ciudad natal de su familia, automáticamente empezó a trabajar
en la sede principal de la empresa. Esta empresa le dio un pequeño cuarto en el
piso 13 en un hotel muy antiguo en el centro de Tokio. Por adentro, era muy
sucio y oscuro, ya que solo tenía un foco que por ratos se prendía. El cuarto
tenía un televisor pequeño, de los primeros a color, un baño y un colchón. La
primero noche durmió tranquilo, aunque ya extrañaba a su familia.
La
empresa quedaba en el centro de la
ciudad. Por fuera era un edificio viejo y descuidado. Al entrar, fue recibido
por otro fotógrafo que estaba en el cuarto oscuro para poder revelar sus fotos.
Andrew notó que el interior era 100% opuesto a la fachada del edificio, tódo
era lo último en tecnología. El mismo chico que le abrió, le asignó su primer
trabajo. Él se llamaba William Chi Jau Kay. El trabajo consistía en tomar fotos
en la parrillada del cumpleaños de un importante empresario japonés. Esto era
al día siguiente.
Al
día siguiente, habiendo llegado al lugar de su primer trabajo, Andrew conoció a
su cliente, el famoso empresario japonés para poder saber sus expectativas por
ese trabajo de fotografía y como quería que fueran las fotos.
Andrew
Lilong llegó cansado al trabajo luego de la parrillada. Eran casi las 10 p.m y
había llegado el momento de revelar las fotos. Apagó las luces del cuarto
oscuro y se puso a trabajar. Reveló la primera foto. Luego, la segunda , y así
continuó sucesivamente. Terminó de revelar las 52 fotos alrededor de las 2 a.m
y estaba tan cansado que se quedó dormido en el cuarto oscuro y con las luces
apagadas.
A la
mañana siguiente, William despertó a Andrew
y ambos se quedaron sorprendidos con lo que encontraron. Primero, Andrew
tenía todo el pecho rasguñado. Segundo, al ver las fotos se dieron cuenta que había
una persona mas, que no había estado al momento de tomar las fotos. Esto generó
una gran confusión en los dos chicos. Nadie sabía lo que estaba pasando. Cada
día, una persona distinta de la empresa amanecía con los mismos rasguños que
Andrew. Todos querían renunciar, pero el CEO no los dejaba, ya que este pensaba
que le estaban haciendo una broma porque él era el único que no tenía los
rasguños.
Finalmente,
cada uno de los integrantes de la empresa cada vez que mencionaban lo que les había
pasado, morían al día siguiente. Así cada uno fue muriendo y pasó de ser solo
de esta famosa empresa fotográfica a ser de Japón, y luego mundial.
Hecho por: Cristobal Pflucker y Giancarlo Giudice
buuu
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