viernes, 12 de julio de 2013

Los sobrinos del mago

Era hace una vez en un pequeño pueblo de Habstuber llamado Siwel una familia de pocos recursos económicos que vivía en una pequeña casa en las faldas del cerro más alto y distintivo del mismo. En esta familia el padre estaba ausente (los abandonó a los dos años de nacer) y había muerto el hermano mayor en la guerra de la primera edad de Habstuber, así que solo quedaban la madre Jessica y los dos hermanos mellizos Jaime y Rafaela. Sin embargo, el tío Lennox (un mago desconocido y de poco éxito aparentemente) siempre estuvo ahí para ellos; los sacaba a pasear los fines de semana, les enseñaba cosas y compartía con ellos sus hobbies. Tanto así, que al haber desarrollado tanta confianza,  un día decidió mostrarles su más preciado tesoro: un par de anillos que servían para ir y regresar de una misteriosa tierra llamada Klaipedos.
Un mes después de haberles enseñado los anillos les pide que lo acompañen a esta localidad mencionada anteriormente, ellos más que emocionados aceptan la oferta y van corriendo a donde su tío les indica, el agarra los anillos los agarra a ellos y desaparecen. Lo siguiente que saben es que están en medio de un bosque al lado de un charco y había un castillo al frente. Entraron en este castillo majestuoso como ningún otro que hubieran visto y  en el salón principal encontraron una serie de estatuas de mármol pero la que más les llamo la atención fue la de un hombre con cara se rabia rodeado de siete caballeros que le apuntaban con sus espadas. En eso a Rafaela se lo ocurre jalar una soga que vio colgando de una de las esquinas del salón, esta pita hizo sonar una campana y de la nada, de un momento a otro, las estatua central comenzó a resquebrajarse y una persona salió de ella. Este personaje estaba vestido en caros y lujosos atuendos. Los niños y su tío lo saludaron con respeto y cordialidad y le dijeron - ¿Quién es usted?-, el hombre no respondió solo se miró las manos , cogió un bastón y con una vos penetrante grito- Soy Bacileus primero, hijo del gran conquistador y destructor de imperios Demetrio, heredero al trono y actual rey de esta tierra. Jaime y Rafaela inocentemente le dijeron lo que ellos habían visto al entrar al castillo, que todo estaba en ruinas y que no había ni un solo ser viviente. Lennox tenía un mal presentimiento de él, creía conocerlo pero no recordaba cómo. Mientras que el trataba de acordarse de cómo es que lo conocía escucho que sus sobrinos le dijeron que ellos tenían unos anillos que lo podían transportar a un lugar donde todo era muy  feliz, ósea su hogar, antes de que Lennox pudiera decir algo el rey dijo - Excelente, llévenme  a esa majestuosa tierra de la que me hablan-. Los niños sacaron los anillos del bolso de su tío y se tele transportaron a su mundo.
Al estar de vuelta en su hogar antes de que ellos pudieran decir algo el rey Bacileus se esfumo en una nube negra, el día empezó a oscurecerse y las plantas a morir, los animales se volvieron agresivos, el agua se volvió amarga y de un color turbio y la gente empezó a entrar en desesperación. Fue entonces cuando el tío Lennox recordó inmediatamente todo, rápidamente cogió a sus dos sobrinos y les dijo- niños acérquense tengo que contarles algo, yo no siempre fui el viejo mago que conocen, incluso yo no soy de este mundo y su madre tampoco-. Los chicos no podían entender que era lo que pasaba, toda su vida se había vasado en una mentira, el tío al ver que estos no podían comprender le dijo- yo soy Lennox, uno de los ocho caballeros de la Orden Protectora, soy del mundo de Klaipedos que es el lugar de donde acabamos de traer a ese rey. Hace veinte años hubo una gran guerra por el poder en Klaipedos, el rey de ese momento, Leoncio, formo la orden y me nombro líder de esta, era nuestro deber salvar al imperio y a la realeza de las manos de Bacileus. Después de una larga batalla los siete caballeros hicieron un último sacrificio, hicieron un conjuro que petrificara a ellos y al ser que estos apuntaran con sus espadas, yo por otro lado fui encargado de proteger a Nubia, hija del rey y quien es ahora su madres, esto los convierte en príncipes de la tierra de Klaipedos-. Los niños no lo podían creer, pero rápidamente reaccionaron y dijeron como iban a parar ahora a Bacileus si los otros 7 caballeros estaban petrificados. Lennox les dijo que el antiguo rey le dijo algo que él no lograba entender antes de que se vaya, las palabras que el rey le dijo fueron "solo el agua más pura puede limpiar la mancha más dura" Lennox no entendió nunca de que estaba hablando pero Rafaela y Jaime sí. Le dijeron a Lennox que lo que su abuelo le había intentado decir es que solo una persona pura de corazón puede acabar con el mal existente. Jaime le dijo a su hermana que él era el elegido y que él se sacrificaría por ella y su madre para que no corran peligro. Lennox con todo el dolor de su corazón le entrego un pedazo de metal, Jaime le dijo- ¿Qué es esto?- y el respondió- es lo que queda de mi espada, no es algo muy impresionante pero su poder es increíble-, Jaime la recibió y después de despedirse de su hermana, madre y supuesto tío subió a lo más alto de la montaña, una vez ahí Bacileus se hizo presente y le dijo- Tu príncipe perdido; ¿crees que vas a poder detenerme a mí el gran Bacileus- y con un grito empezó a llover fuego, hubo un gran terremoto y se escuchaba a la gente gritar. Jaime con mucha valentía le dijo- Tal vez yo sea solo un niño, y aun me quedan muchas cosas por aprender, pero hay algo que si se; el bien vence al mal-. Y con estas palabras le lanzo el fragmento de metal con una puntería tan precisa que le atino justo en el corazón.
Desde abajo no se podía ver la cima del cerro ya que estaba tapado por la niebla pero de pronto se escuchó una gran explosión y un gran rayo de luz salió y la niebla empezó a dispersarse y todo poco a poco comenzó a volver a como era antes.

Nunca nadie volvió a bajar ni a subir ese cerro, la gente nunca entendió que fue lo que paso ese día y Lennox se retiró de la magia para siempre, en cuanto a Rafaela, bueno ella volvía constantemente a lo que era ahora su reino , decía que estaba haciendo algo maravilloso, bueno y puro como ella.

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