Un fin de semana en Cocoa
Conocí a Miranda el verano anterior al de los hechos,
siempre y todavía me parece una chica tranquila, amable y carismática y cuya
presencia siempre resulta relajante y amena. Ella alquilaba una casa en la
playa Cocoa, al igual que yo, por eso nos hicimos amigas.
La mañana del día de los sucesos vi llegar a Miranda a la
playa en su camioneta negra. Del carro bajaron sus siete amigas. La primera en
saludarme fue una chica alta y esbelta, y con una gran sonrisa me dijo “ Hola,
soy Aldana!” Luego Miranda me presentó al resto de sus amigas: Lucía,
Alejandra, Daniella, Micaela y Ximena. Todas estudiaban en el mismo colegio, parecían
ser buenas amigas desde pequeñas. Yo me tenía que ir a almorzar con mi familia.
Al despedirme me dijeron para hacer algo en la tarde y que nos encontráramos en
el malecón de la recta de la casa de Miranda.

Y así fue. Nos encontramos a las cuatro de la tarde. Ellas
estaban sentadas en una cuatrimoto negra de Yamaha. Me subí a la parte
delantera del vehículo, no había espacio, era el asiento más inseguro de la
moto y mientras avanzábamos a gran velocidad por la playa sentía que me iba a
caer. De pronto vimos a una cuatrimoto roja con cuatro chicos montados acercarse
rápidamente y, como la vía era bastante estrecha, tuvimos que estacionarnos
para darles el pase, sin embargo ellos en vez de seguir, pararon.
“¿Miranda? ¡A los años!” dijo el muchacho que estaba al
volante.” Soy Gianfranco, ¿me recuerdas? Lo primero que noté de él era su gorra
fosforescente al revés. Era alto y de contextura delgada y tenia puesto un bivirí
con rayas negras, rojas y blancas. Tenía cejas prominentes y cabello oscuro y ondulado. Su manera de hablar demostraba mucha
confianza en sí mismo, con una pisca de picardía. Definitivamente era el líder del grupo, ya sea
para bien o para mal.

Miranda tímidamente le respondió después de unos segundos
con un apagado “Hola”. Gianfranco soltó una carcajada por la timidez de Miranda
y dijo casualmente “¿tienes algún plan para esta noche?” Ximena respondió bruscamente
con un rotundo “No”, me caía bien Ximena pero a veces se pasaba. Gianfranco
impresionado por la soltura de Ximena respondió “Bueno, ya me tengo que ir, en
la noche nos vemos como a las 9 para ser exactos. Ah y por cierto estos son
Matías, Alonso y Lorenzo” Encendió la cuatrimoto y se marchó.
Cuando vimos que la moto estaba bastante lejos, empezamos a
gritar de la emoción, en especial Miranda, quien pensaba que uno de los amigos,
Matías, era muy guapo. Inmediatamente después fuimos a la casa de Miranda para
hablar y arreglarnos para la noche.
Ya nos habíamos bañado y cambiado. Todas estábamos vestidas
parecido: un short de jean claro, unas sandalias hawaianas y una blusa
veraniega color neón. También nos habíamos maquillado mucho para la ocasión,
con grandes cantidades de mascara negra, delineador y sombras doradas. Ahora me
doy cuenta que nos debimos haber visto muy exageradas.
Estábamos listas y todavía faltaba una hora y media para el
encuentro. No sabíamos que hacer, había un silencio incomodo, cuando Daniella
anunció inesperadamente “Chicas, esta noche quiero tener mi primer beso”. La reacción
de todas fue muy distinta: mientras unas comenzaron a reírse y otras le decían a
“¡Ay Dani!”; Alejandra con una expresión que denotaba disgusto le reprimió
diciendo “ Daniella, eso no lo digas ni de broma. Un beso debe compartirse con
la persona que amas.” Nadie supo qué responder a eso y comenzamos a hablar
sobre temas triviales, hasta que finalmente fueron las nueve. Salimos ansiosas
por la ventana de Miranda (la cual utilizábamos como puerta) sin saber que nos
esperaba después.
Habiamos quedado con ellos en encontrarnos en el malecón que
daba a la calle Wuerqueque (a dos cuadradas de la casa de Miranda). Cuando
llegamos, vimos la moto de Gianfranco. Estaba con sus cinco amigos, dos de
ellos nuevos y gemelos idénticos. Sorprendían por su alta estatura y eran
bastante carismáticos.
Nos saludamos y fuimos a una de las sombrillas que estaban
más cerca a la orilla. Al sentarnos en la arena, vimos que Matías (uno de los
amigos) sacaba de un bolso dos botellas de bebidas alcohólicas. Todas estábamos
impresionadas y asustadas, nunca habíamos tomado pero al parecer todo esto del
licor no era algo raro para ellos.

Tratamos de ocultar nuestro nerviosismo mientras ellos nos servían
en vasos descartables el ilícito contenido de esas botellas. Nosotras estábamos
convencidas de que no íbamos a tomar. Lorenzo (uno de los amigos) se acercó y
nos dio un vaso a cada una, y yo afirmé (quizá demasiado fuerte) “ ¡Ninguna de
nosotras toma!”. Matías se miro con el resto de chicos y Gianfranco nos
tranquilizo diciendo que “ Nunca han tomado, no pasa nada a menos que tomes por
ejemplo toda la botella tú sola”, mirando fijamente a los ojos a Micaela con
una sonrisa. Ninguna de nosotras sabía realmente sobre el tema así que le creímos
y empezamos a tomar.
Pasó una hora y seguíamos jugando el mismo juego del
comienzo, el “juego del pato”. Pero, ahora Miranda, Aldana, Daniela y Ximena no jugaban
correctamente y se equivocaban cada vez más, se reian mucho y hablaban más de
lo normal. Micaela estaba igual, bastante extraña, porque ella que era la más
extrovertida, se mostraba seria y sumisa. Lucía y yo eramos las únicas que seguíamos
bien y podíamos ver que el resto de chicas estaban ebrias. Les dijimos que
pararan de tomar, pero no nos hacían caso.
Pasó una hora más y todo empeoró. Los chicos estaban cada
una con cada una de las chicas, se habían formado parejas y todas estaban muy
dispersas. Las únicas que seguíamos bajo la sombrilla éramos Lucía y yo.
Sin hablar, las dos a la vez empezamos a tomar el licor que
quedaba en la botella. Su sabor era muy amargo y era puro, pero no nos importó:
tomamos hasta la última gota. Me paré y todo se movía, me sentía mareada.
Recuerdo que cogí a Lucia de la mano y caminé con ella hasta encontrar a
Miranda ( casi inconsciente) que, para sorpresa nuestra, se encontraba con
Matías tirada en la arena. Me eché en la fría y húmeda arena junto a ellos.
Estaba comenzando a quedarme dormida cuando de repente vi pasar una cuatrimoto
con luces rojas, azules y verdes que no paraban de tintinear. Paró justo al
acostado de Matías y vi que lo metían en la moto, en la que habían como cuatro
personas más. No podía ver nada bien ni diferenciar caras, escuché algunos
chirridos y me quede dormida.

La mañana siguiente, todas nos despertamos con la luz del sol
que se asomaba por el mar. ¡Nunca habíamos vuelto a la casa! Luego tendríamos que
mentir a nuestras madres inventando una excusa, como que nos habíamos quedado a
dormir en la casa de otra amiga, para evitar mayor problema.
Nos costó bastante levantarnos y recomponernos, a unas más
que a otras. Yo hubiera preferido irme a casa antes por mi cuenta, pero no es
propio de una buena amiga. De pronto, nos dimos cuenta que todas las cosas que pertenecían
a los muchachos seguían bajo la
sombrilla: sus zapatos, sus celulares y el encendedor tan preciado de
Gianfranco. Esto nos extraño mucho pues no tenía sentido que dejaran sus cosas así
como así en la playa, como si hubieran tenido que irse en apuros.
Empezamos a recapitular los sucesos de la noche anterior (la
mayoría siendo muy personales para mencionar y de poca irrelevancia a la
historia) y llegamos a la conclusión de que ninguna podía recordar en qué momento
ellos se fueron. Nadie se acordaba de haberse despedido de alguno de ellos, y el único momento que desaparecían durante la
noche era para “ir al baño al mar”. Las diferentes versiones dadas sobre los hechos
diferían completamente unas de las otras.
Decidimos dejar los objetos de ls chicos en su sitio por si volvían
y regresamos a la casa de Miranda. Entramos sigilosamente por la ventana para
no despertar a su mamá. Teníamos la intención de seguir discutiendo el tema,
pero el sueño nos ganó y lo dejamos para más tarde.
Más o menos a las 11am, todas nos habíamos despertado y teníamos
las energías suficientes para bañarnos, cambiarnos y tomar desayuno. La mamá de
Miranda ya se había ido a la playa con su esposo, así que nunca noto nuestra
presencia.
Salimos a caminar por las callezuelas, entra las distintas
casas. Ya nos habíamos olvidado de todo el asunto, cuando al pasar por la casa
de Gianfranco vimos a una mujer (que parecía ser su mamá) muy molesta y
preocupada mientras hablaba con alguien por teléfono.
Exclamé de repente “chicas, ¿recuerdan lo que les conté que
vi? Es verdad, aquí están todas las pruebas!” Daniella dijo que lo más probable
es que fuera una coincidencia, pero las caras de las otras chicas mostraban su preocupación,
y que me creían. Alejandra recomendó que fuéramos a la comisaria de la playa,
pero Miranda se rehusó pues nos delataríamos.La pelea sobre que deberíamos hacer
siguió por horas. Finalmente, yo exasperada les dije que debíamos volver a la
playa para chequear si las cosas seguían ahí o si los chicos las habían recogido.
Todas afirmaron que era una buena idea y fuimos.
Cuando llegamos a la sombrilla, vimos que todo seguía ahí intacto.
Decidí revisar el teléfono de Gianfranco, a ver si su mama le había mandado algún
mensaje o alguna llamada perdida. El único mensaje nuevo que encontré fue el
siguiente:
-¿Flaca, repetimos lo mismo el próximo fin?

wow pero que chevereee tu cuentoo quiero hacer lo mismo, gianfranco parece todo un gentleman!!!
ResponderEliminarMuy bueno chicaS, ME FASINÓ!
ResponderEliminarWOWOWOOWOWOWOWO
ResponderEliminarpasuu madriinaaaa este cuento esta para premio noveelñ. Las fotos ESPECTACULARES , suerte con todo nenaas espero que ganen el concursoo
ResponderEliminarsu madreeeeeeeeeeeeeeeeeee que tal style el del chico
ResponderEliminarhola este cuento esta muy bonito. felicitaciones nenas
ResponderEliminarMuy bueno
ResponderEliminarGenial.Fantastico.Felicitacion.es.
ResponderEliminarme encanto este cuento felicitaciones chicas!! sin duda fue mi favorito!- JOSUE SUAREZ
ResponderEliminarinterante la historia. me encanto como de ser una historia que nos podria pasar a todos paso a ser un cuento fantastico.EXELENTE CHICAS!
ResponderEliminarMI FAVORITO DE TODOS. EXELENTE TRABAJO MERECES UN 20 SIN DUDA. LAS IMAGENES UN POCO EXAGERADAS PERO ME GUSTO PORQUE CAUSAN MUCHO IMPACTO AL LECTOR. SIGAN ASI. HURRA!!!
ResponderEliminarbuenisimo, se los pase a mis amigos para que lo lean me encanto!!
ResponderEliminarnose como llegue a este blog... pero de todos los cuentos que he leido este fue mi favorito. felicitaciones les salio espectacular se los pasare a todos mis familiares para que lo lean y vean lo bien que escriben estas chicas.
ResponderEliminarbuenisimoo!!!
ResponderEliminarMUY INTRIGANTE HISTORIA!
ResponderEliminarintrigante,interezante, divertido, gracioso, bastante objetivo y sin rodeos llega al grano. En otras palabras espectacular me enacanto sigan asi y les ira muy bien en la vida!
ResponderEliminarESTA BUENASO EL CIUENTO DEBERIAN HACER UNA SECUELA O UNA PELICULA!!
ResponderEliminarque divertido me he reidoo!!. me hizo acordar a mis años de juventud y a mi primer amor LUCA. APROVECHO PARA MANDARLE UN ENORME SALUDO:TE AMO LUCAS!!! TE EXTRAÑO MUCHO NUNCA TE DEJE DE AMAR ME ROMPISTE EL CORAZON :((((( !!!!!!!!!! WAAAAA AYUDAAAME DE SALIR DE ESTA DEPRESION!!.
ResponderEliminargracias muy buen cuento me hizo llorar!
hola muy interante el cuento me encanto!
ResponderEliminarbello me hizo llorar mares.
ResponderEliminarque les valla muy bien en el concurso mi favorito del blog. muy bueno.ESPECTACULAR GRACNDIOSO INIMAGINABLE EL FINAL ASOMBROSO ETC.
ResponderEliminar-yocelyne .Saludos a mi tio richie y a mi tia yordy que le acaban de operar el higado pero felizmente todo salio bien!!!!