martes, 9 de julio de 2013

Un fin de semana en Cocoa

Un fin de semana en Cocoa
Conocí a Miranda el verano anterior al de los hechos, siempre y todavía me parece una chica tranquila, amable y carismática y cuya presencia siempre resulta relajante y amena. Ella alquilaba una casa en la playa Cocoa, al igual que yo, por eso nos hicimos amigas.

La mañana del día de los sucesos vi llegar a Miranda a la playa en su camioneta negra. Del carro bajaron sus siete amigas. La primera en saludarme fue una chica alta y esbelta, y con una gran sonrisa me dijo “ Hola, soy Aldana!” Luego Miranda me presentó al resto de sus amigas: Lucía, Alejandra, Daniella, Micaela y Ximena. Todas estudiaban en el mismo colegio, parecían ser buenas amigas desde pequeñas. Yo me tenía que ir a almorzar con mi familia. Al despedirme me dijeron para hacer algo en la tarde y que nos encontráramos en el malecón de la recta de la casa de Miranda.

Y así fue. Nos encontramos a las cuatro de la tarde. Ellas estaban sentadas en una cuatrimoto negra de Yamaha. Me subí a la parte delantera del vehículo, no había espacio, era el asiento más inseguro de la moto y mientras avanzábamos a gran velocidad por la playa sentía que me iba a caer. De pronto vimos a una cuatrimoto roja con cuatro chicos montados acercarse rápidamente y, como la vía era bastante estrecha, tuvimos que estacionarnos para darles el pase, sin embargo ellos en vez de seguir, pararon.

“¿Miranda? ¡A los años!” dijo el muchacho que estaba al volante.” Soy Gianfranco, ¿me recuerdas? Lo primero que noté de él era su gorra fosforescente al revés. Era alto y de contextura delgada y tenia puesto un bivirí con rayas negras, rojas y blancas. Tenía cejas prominentes y cabello oscuro y  ondulado. Su manera de hablar demostraba mucha confianza en sí mismo, con una pisca de picardía.  Definitivamente era el líder del grupo, ya sea para bien o para mal.

Miranda tímidamente le respondió después de unos segundos con un apagado “Hola”. Gianfranco soltó una carcajada por la timidez de Miranda y dijo casualmente “¿tienes algún plan para esta noche?” Ximena respondió bruscamente con un rotundo “No”, me caía bien Ximena pero a veces se pasaba. Gianfranco impresionado por la soltura de Ximena respondió “Bueno, ya me tengo que ir, en la noche nos vemos como a las 9 para ser exactos. Ah y por cierto estos son Matías, Alonso y Lorenzo” Encendió la cuatrimoto y se marchó.

Cuando vimos que la moto estaba bastante lejos, empezamos a gritar de la emoción, en especial Miranda, quien pensaba que uno de los amigos, Matías, era muy guapo. Inmediatamente después fuimos a la casa de Miranda para hablar y arreglarnos para la noche.

Ya nos habíamos bañado y cambiado. Todas estábamos vestidas parecido: un short de jean claro, unas sandalias hawaianas y una blusa veraniega color neón. También nos habíamos maquillado mucho para la ocasión, con grandes cantidades de mascara negra, delineador y sombras doradas. Ahora me doy cuenta que nos debimos haber visto muy exageradas.

Estábamos listas y todavía faltaba una hora y media para el encuentro. No sabíamos que hacer, había un silencio incomodo, cuando Daniella anunció inesperadamente “Chicas, esta noche quiero tener mi primer beso”. La reacción de todas fue muy distinta: mientras unas comenzaron a reírse y otras le decían a “¡Ay Dani!”; Alejandra con una expresión que denotaba disgusto le reprimió diciendo “ Daniella, eso no lo digas ni de broma. Un beso debe compartirse con la persona que amas.” Nadie supo qué responder a eso y comenzamos a hablar sobre temas triviales, hasta que finalmente fueron las nueve. Salimos ansiosas por la ventana de Miranda (la cual utilizábamos como puerta) sin saber que nos esperaba después.

Habiamos quedado con ellos en encontrarnos en el malecón que daba a la calle Wuerqueque (a dos cuadradas de la casa de Miranda). Cuando llegamos, vimos la moto de Gianfranco. Estaba con sus cinco amigos, dos de ellos nuevos y gemelos idénticos. Sorprendían por su alta estatura y eran bastante carismáticos.

Nos saludamos y fuimos a una de las sombrillas que estaban más cerca a la orilla. Al sentarnos en la arena, vimos que Matías (uno de los amigos) sacaba de un bolso dos botellas de bebidas alcohólicas. Todas estábamos impresionadas y asustadas, nunca habíamos tomado pero al parecer todo esto del licor no era algo raro para ellos.
Tratamos de ocultar nuestro nerviosismo mientras ellos nos servían en vasos descartables el ilícito contenido de esas botellas. Nosotras estábamos convencidas de que no íbamos a tomar. Lorenzo (uno de los amigos) se acercó y nos dio un vaso a cada una, y yo afirmé (quizá demasiado fuerte) “ ¡Ninguna de nosotras toma!”. Matías se miro con el resto de chicos y Gianfranco nos tranquilizo diciendo que “ Nunca han tomado, no pasa nada a menos que tomes por ejemplo toda la botella tú sola”, mirando fijamente a los ojos a Micaela con una sonrisa. Ninguna de nosotras sabía realmente sobre el tema así que le creímos y empezamos a tomar.
Pasó una hora y seguíamos jugando el mismo juego del comienzo, el “juego del pato”. Pero, ahora  Miranda, Aldana, Daniela y Ximena no jugaban correctamente y se equivocaban cada vez más, se reian mucho y hablaban más de lo normal. Micaela estaba igual, bastante extraña, porque ella que era la más extrovertida, se mostraba seria y sumisa. Lucía y yo eramos las únicas que seguíamos bien y podíamos ver que el resto de chicas estaban ebrias. Les dijimos que pararan de tomar, pero no nos hacían caso.

Pasó una hora más y todo empeoró. Los chicos estaban cada una con cada una de las chicas, se habían formado parejas y todas estaban muy dispersas. Las únicas que seguíamos bajo la sombrilla éramos Lucía y yo.

Sin hablar, las dos a la vez empezamos a tomar el licor que quedaba en la botella. Su sabor era muy amargo y era puro, pero no nos importó: tomamos hasta la última gota. Me paré y todo se movía, me sentía mareada. Recuerdo que cogí a Lucia de la mano y caminé con ella hasta encontrar a Miranda ( casi inconsciente) que, para sorpresa nuestra, se encontraba con Matías tirada en la arena. Me eché en la fría y húmeda arena junto a ellos. Estaba comenzando a quedarme dormida cuando de repente vi pasar una cuatrimoto con luces rojas, azules y verdes que no paraban de tintinear. Paró justo al acostado de Matías y vi que lo metían en la moto, en la que habían como cuatro personas más. No podía ver nada bien ni diferenciar caras, escuché algunos chirridos y me quede dormida.

La mañana siguiente, todas nos despertamos con la luz del sol que se asomaba por el mar. ¡Nunca habíamos vuelto a la casa! Luego tendríamos que mentir a nuestras madres inventando una excusa, como que nos habíamos quedado a dormir en la casa de otra amiga, para evitar mayor problema.

Nos costó bastante levantarnos y recomponernos, a unas más que a otras. Yo hubiera preferido irme a casa antes por mi cuenta, pero no es propio de una buena amiga. De pronto, nos dimos cuenta que todas las cosas que pertenecían a los muchachos seguían  bajo la sombrilla: sus zapatos, sus celulares y el encendedor tan preciado de Gianfranco. Esto nos extraño mucho pues no tenía sentido que dejaran sus cosas así como así en la playa, como si hubieran tenido que irse en apuros.

Empezamos a recapitular los sucesos de la noche anterior (la mayoría siendo muy personales para mencionar y de poca irrelevancia a la historia) y llegamos a la conclusión de que ninguna podía recordar en qué momento ellos se fueron. Nadie se acordaba de haberse despedido de alguno de ellos,  y el único momento que desaparecían durante la noche era para “ir al baño al mar”. Las diferentes versiones dadas sobre los hechos diferían completamente unas de las otras.

Decidimos dejar los objetos de ls chicos en su sitio por si volvían y regresamos a la casa de Miranda. Entramos sigilosamente por la ventana para no despertar a su mamá. Teníamos la intención de seguir discutiendo el tema, pero el sueño nos ganó y lo dejamos para más tarde.
Más o menos a las 11am, todas nos habíamos despertado y teníamos las energías suficientes para bañarnos, cambiarnos y tomar desayuno. La mamá de Miranda ya se había ido a la playa con su esposo, así que nunca noto nuestra presencia.

Salimos a caminar por las callezuelas, entra las distintas casas. Ya nos habíamos olvidado de todo el asunto, cuando al pasar por la casa de Gianfranco vimos a una mujer (que parecía ser su mamá) muy molesta y preocupada mientras hablaba con alguien por teléfono.

Exclamé de repente “chicas, ¿recuerdan lo que les conté que vi? Es verdad, aquí están todas las pruebas!” Daniella dijo que lo más probable es que fuera una coincidencia, pero las caras de las otras chicas mostraban su preocupación, y que me creían. Alejandra recomendó que fuéramos a la comisaria de la playa, pero Miranda se rehusó pues nos delataríamos.La pelea sobre que deberíamos hacer siguió por horas. Finalmente, yo exasperada les dije que debíamos volver a la playa para chequear si las cosas seguían ahí o si los chicos las habían recogido. Todas afirmaron que era una buena idea y fuimos.

Cuando llegamos a la sombrilla, vimos que todo seguía ahí intacto. Decidí revisar el teléfono de Gianfranco, a ver si su mama le había mandado algún mensaje o alguna llamada perdida. El único mensaje nuevo que encontré fue el siguiente:

-¿Flaca, repetimos lo mismo el próximo fin?

21 comentarios:

  1. wow pero que chevereee tu cuentoo quiero hacer lo mismo, gianfranco parece todo un gentleman!!!

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  2. Muy bueno chicaS, ME FASINÓ!

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  3. pasuu madriinaaaa este cuento esta para premio noveelñ. Las fotos ESPECTACULARES , suerte con todo nenaas espero que ganen el concursoo

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  4. su madreeeeeeeeeeeeeeeeeee que tal style el del chico

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  5. hola este cuento esta muy bonito. felicitaciones nenas

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  6. Genial.Fantastico.Felicitacion.es.

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  7. me encanto este cuento felicitaciones chicas!! sin duda fue mi favorito!- JOSUE SUAREZ

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  8. interante la historia. me encanto como de ser una historia que nos podria pasar a todos paso a ser un cuento fantastico.EXELENTE CHICAS!

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  9. MI FAVORITO DE TODOS. EXELENTE TRABAJO MERECES UN 20 SIN DUDA. LAS IMAGENES UN POCO EXAGERADAS PERO ME GUSTO PORQUE CAUSAN MUCHO IMPACTO AL LECTOR. SIGAN ASI. HURRA!!!

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  10. buenisimo, se los pase a mis amigos para que lo lean me encanto!!

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  11. nose como llegue a este blog... pero de todos los cuentos que he leido este fue mi favorito. felicitaciones les salio espectacular se los pasare a todos mis familiares para que lo lean y vean lo bien que escriben estas chicas.

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  12. intrigante,interezante, divertido, gracioso, bastante objetivo y sin rodeos llega al grano. En otras palabras espectacular me enacanto sigan asi y les ira muy bien en la vida!

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  13. ESTA BUENASO EL CIUENTO DEBERIAN HACER UNA SECUELA O UNA PELICULA!!

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  14. que divertido me he reidoo!!. me hizo acordar a mis años de juventud y a mi primer amor LUCA. APROVECHO PARA MANDARLE UN ENORME SALUDO:TE AMO LUCAS!!! TE EXTRAÑO MUCHO NUNCA TE DEJE DE AMAR ME ROMPISTE EL CORAZON :((((( !!!!!!!!!! WAAAAA AYUDAAAME DE SALIR DE ESTA DEPRESION!!.
    gracias muy buen cuento me hizo llorar!

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  15. hola muy interante el cuento me encanto!

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  16. bello me hizo llorar mares.

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  17. que les valla muy bien en el concurso mi favorito del blog. muy bueno.ESPECTACULAR GRACNDIOSO INIMAGINABLE EL FINAL ASOMBROSO ETC.
    -yocelyne .Saludos a mi tio richie y a mi tia yordy que le acaban de operar el higado pero felizmente todo salio bien!!!!

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