El grito de la directora alborotó a todos los estudiantes, era un jueves por la mañana y nadie se esperaba tal hecho. El humo crecía cada vez más y con él, el enojo de la directora al descubrir lo que pasaba. Eran las mismas tres problemáticas: Almendra, Elena y Alejandra. Con su última hazaña habían incendiado los libros de Allison, la favorita de la directora. ¡Que atrevidas, que clase de alumna actúa como vandalista! Se repetía a sí misma, la directora, pensando en el castigo que iba a darles. Mientras los auxiliares apagaban el fuego, las tres chicas ya iban camino a la dirección, sin saber lo que les esperaba.
El castigo cayó por su propio peso: un largo sermón sobre el respeto entre compañeros que debe haber entre los alumnos y el hecho de que tendrían que pasar toda la tarde limpiando las aulas del colegio y reponiendo los libros de la tan querida Allison.
Los días siguientes fueron tensos entre la directora y las alumnas, pero lo más sorprendente era la tranquilidad de Allison, ajena a todo lo que estaba pasando con sus compañeras. Esto preocupaba a las tres adolescentes, pues pensaban que ella estaba planeando una venganza, pero tal vez Allison no quería avivar más la llama del odio.
El viernes, al término de las clases, las tres chicas se quedaron y una vez cerrado el colegio empezaron su castigo. Fue entonces que se dieron cuenta de lo difícil que sería su castigo, pues no sabían la utilidad de la mayoría de los elementos de limpieza, que el conserje había utilizado desde hace 20 años.
Mientras limpiaban las aulas, encontraron desde notitas de amor hasta cosas desagradables, como fruta podrida. Al cabo de pocas horas estaban agotadas y ya no quedaba nadie en el colegio. Después de tanto trabajar decidieron entrar al baño para asearse.
El baño lucia distinto esa noche, un poco sombrío tal vez. El clima estaba cambiando y los tonos de luz también, quizá este era el motivo. No obstante, todo seguía siendo muy misterioso.
Estoy cansada, pero no importa con tal de habernos vengado de esa sobona.- dijo Elena.
Eso le enseñara a no meterse con nosotras.-dijo Alejandra muy contenta.
No sé si habrá valido la pena o no, pero ¿no sienten sueño?, siento mis párpados pesados.-dijo Almendra adormilada
Así era, las tres amigas se quedaron dormidas casi enseguida una al costado de la otra. Fue Almendra quien, entre sueños vio que mensajes extraños aparecían en la pared sin razón aparente. Decidió ponerse de pie sin despertar a sus amigas. Quiso averiguar de qué trataban los mensajes.
Estos cambiaban cada cierto tiempo; no parecía como si alguien hablara, más bien parecía extractos de conversaciones que al principio no sabía a quienes pertenecían de modo que no le llamo la atención. Todos excepto uno.En la pared se escribió la verdad sobre la injusticia que se había cometido con Alejandra, Elena y Almendra hacía ya mucho tiempo. El mensaje decía lo siguiente: “Fui yo quien pintó la oficina de la directora. Se sintió bien al principio pero después sentí pánico y no supe que hacer. Lo único que se me ocurrió fue echarle la culpa a las malcriadas de Alejandra, Elena y Almendra y volverme la asistente de la directora, para así asegurarme de que nada me inculpara.”
El mensaje se desvaneció de repente y Almendra quedó quieta en la oscuridad. Decidió levantar a su demás compañeras para contarles lo sucedido.
-Fue Allison, ella nos acusó de pintar la oficina de la directora hace un año. Por ella quedamos suspendidas. –Dijo Almendra con la respiración acelerada.
-¿Cómo puedes saberlo? –Preguntó Alejandra tomando conciencia de lo que sucedía a su alrededor. –Y, en todo caso, ¿Por qué es importante ahora y por qué no lo dijiste antes?
-Porque no lo supe hasta ahora. Mientras dormían vi mensajes que se escribían en la pared con tinta negra. Era como si se estuvieran revelando los más oscuros secretos de las chicas de la escuela.
-Yo creo que has estado leyendo muchos cuentos de fantasía Almendra. –Dijo Helena con incredulidad. –Quizá lo soñaste porque no esperarás que te creamos que en las paredes del baño se escriben cosas mágicamente ¿o sí?
-No lo puedo creer! Nos quedamos dormidas y tengo 8 llamadas de mi papa, de seguro no me dejan salir de casa por un mes.-expresó Elena con tristeza.
Almendra se quedó en silencio. Aunque le molestaba que sus amigas no pudieran creerle, ella misma admitía que la idea de que haya podido enterarse de eso sin razón aparente no era nada creíble.
Las chicas volvieron a la escuela el día lunes y fueron obligadas a disculparse con Allison por haberle malogrado el material de estudio, pero algo en Almendra había cambiado. No sabía porque, pero sentía que debía averiguar acerca del mensaje que había visto cueste lo cueste, incluso si eso implicaba quedarse sola.
Almendra se separó de sus amigas diciendo que debía ir a la enfermería ya que tenía un fuerte dolor de cabeza. Encontró a Allison sentada sola en comedor, como era de costumbre. Se paró a su costado y le dijo que necesitaba habar con ella en privado. Fueron a un pequeño salón de juntas al que Allison tenía un acceso especial al ser la mano derecha de la directora.
-¡Fuiste tú! Tú pintaste la oficina de la directora y después nos culpaste por ello. Estamos mano a mano. Nosotras ya pagamos por lo que hicimos, pero es tiempo de que tú hagas lo mismo. –Le incriminó Almendra.
-Es tu palabra contra la mía, ¿a quién crees que la directora va a creer?
Ante la terquedad de Allision, Almendra decidió dejar las amenazas y hablar con la directora y, después de mucha presión, Allison confesó lo que había hecho, no fue fácil, pero se hizo justicia por fin. Aunque la directora al comienzo no quiso admitir que las causa problemas habían sido las víctimas alguna vez, tuvo que suspender a Allison y revocarle todos su privilegios.
Alejandra y Elena sorprendidas por cómo habían ocurrido los hechos, es decir, que Allison fuera la culpable de todo era algo de verdad impresionante. Ellas gradecieron a Almendra por no haberles hecho caso y Almendra las perdonó por la falta de apoyo, tenía un buen corazón capaz de perdonar y eso lo sabían sus amigas.
Lo cierto es que Almendra jamás supo si lo que había visto era cierto, ya que cuando quiso volver para averiguar qué había ocurrido en el baño, porque se sentía toda una investigadora, no encontró absolutamente nada, no se sintió con sueño ni con los párpados pesados,ningún mensaje apareció en la pared.¿ había ocurrido aquello realmente ? probablemente no lo sabría jamás, pero se sintió orgullosa de haberle hecho caso a su corazón.
.
Angela Alvizuri y Giuliana Barnuevo
miércoles, 10 de julio de 2013
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
me parece una historia interesante y graciosa
ResponderEliminarParece uno de esos cuentos con enseñanza. Muy bonito.
ResponderEliminarMe gusto la historia porque no solo estuvo graciosa sino que dejo un mensaje al mismo tiempo :)
ResponderEliminar