miércoles, 10 de julio de 2013

El curioso caso de la Señora Narniana


El curioso caso de la Señora Narniana

Hace algunos años en las afueras de La Encantada en Villa, caminaba una misteriosa mujer de piel oscura. Ella tenia un abrigo de piel de tigre narniano y unos zapatos con piel de gacela. La misteriosa mujer andaba preocupada buscando un taxi pero no pasaba ni uno debido a que ya era muy tarde y que ese no era un lugar muy transitado.


Eran casi medianoche cuando de pronto se apareció como de milagro un antiguo taxi de color amarillo que parecía de los cincuenta. Lo manejaba un joven taxista llamado Rodrigo, era de piel blanca, pelo negro y tenia un lunar en la mejilla derecha.
Cuando la señora vio el taxi inmediatamente se puso como loca y lo detuvo.


-Señor por favor ábrame la puerta necesito que me lleve de urgencia. –dijo la misteriosa señora.

-¿Pa’ donde quiere que la lleve? –pregunto el taxista.

-Al aeropuerto por favor señor, a mi hija la van a operar y necesito viajar a Ucayali de 
urgencia. –dijo preocupada la extraña señora.

-Ya pe’ cinco cheques.

-Esta bien, pero deprisa por favor señor.

Es así como la mujer se subió al viejo taxi. Lo único que dijo la mujer en todo el camino fue si se podía prender un cigarrillo, después de eso no se volvió a oír ni una sola palabra en lo que quedaba del trayecto.

Ya estaban muy cerca de llegar a su destino cuando de pronto iban por la avenida Argentina, eran alrededor de las 2 de la mañana cuando el taxista vio una persona mayor cruzando por la pista en vez del puente peatonal, él hizo una maniobra peligrosa y de alto riesgo para evitar una tragedia pero luego no pudo controlar su carro y se terminaron empotrando en un muro de contención.

Un transeúnte que pasaba por ahí vio todo lo que sucedió e inmediatamente llamo a la ambulancia y a los bomberos. Ellos llegaron a los quince minutos. Felizmente el taxista Rodrigo se salvo de milagro gracias a la bolsa de aire, solo se golpeó levemente el brazo izquierdo y tenia un corte en la pierna derecha. Lo llevaron velozmente al hospital más cercano.


En el hospital le pusieron unas inyecciones para calmar el dolor. Cuando los doctores terminaron la curación vino el bombero a hablar con el taxista.

-Señor, ¿se encuentra mejor? –pregunto preocupado el bombero.

-Si, pero aun me duele un poco el corte de mi pierna. –dijo el taxista.

-Señor Rodrigo tengo malas noticias que darle.

-¿Cuáles son?

-Su carro a sido declarado como perdida total.

-¡Demonios! –dijo muy frustrado el taxista.
-Señor aquí tenemos unos artículos personales que pudimos recupera, aquí esta su abrigo de piel de tigre narniano con un ligero olor a tabaco y sus zapatos de piel de gacela.

-Eso no es mío, es de la señora que estaba llevando al aeropuerto al momento del accidente.

-¿Qué señora? No había nadie más aparte de usted en el vehículo  y si lo hubiera habido hubiéramos encontrado su cuerpo o aun que sea algún rastro de ella.

-¿Cómo dice? A caso usted me cree loco. Claro que había una señora en el momento del accidente. Es imposible que no haya rastro de ella.

-Lo siento señor eso es imposible, lo hubiéramos sabido, debe estar un poco alucinado por los medicamentos que le han dado, hablaremos mañana por la mañana.

El bombero se fue de la habitación y Rodrigo se puso más pálido que nunca. No encontraba una explicación lógica para lo que había sucedido.
Al día siguiente le dieron de alta al taxista. Lo primero que hizo apenas salió del hospital fue ir a su casa a bañarse y alimentar a su perro ya que vivía solo y nadie lo había alimentado en esos dos días. Luego de eso se baño y se cambio de ropa, llamó a su madre que vivía en Ayacucho para contarle lo sucedido y finalmente salió disparado a su agencia de taxis para justificar su ausencia.
Al llegar le contó a su jefe lo ocurrido con todos los detalles desde el momento en el que recogió a la misteriosa señora hasta el momento en el que habló con el bombero en el hospital.




Su jefe se quedo helado al escuchar todo esto. Se paró y cerro la puerta de su oficina.

-Todo lo que te paso es la pura verdad, no son alucinaciones como te dijo el bombero. –dijo el jefe de Rodrigo.

-¿Usted como lo sabe señor? ¿A pasado por lo mismo alguna vez?

-Sí, a mi me paso exactamente lo mismo hace unos veinte años, antes de fundar toda esta compañía, con la misma señora, los mismo detalles que me diste de ella y el mismo destino. Por suerte salí ileso del accidente.

-Estoy en shock señor, jamás me había imaginado eso. –respondió asombrado el taxista.

-No somos los únicos a los que les ha pasado. Esta es la leyenda de la Señora Narniana que cada luna llena de mayo hace que un taxista choque, en venganza de que ella murió por la culpa de otro taxista cuando la llevaba a ver a su hija a la clínica. Varios han muerto por causa de esto pero tu y yo tenemos mucha suerte de vivir para contarlo.

-Señor esto es increíble, habrá que alarmar a nuestros demás colegas.

Así comenzó la tradición de que ningún taxista trabaje el primero de mayo, justo el día que hay luna llena en ese mes según el calendario Inca.
La tradición comenzó con los taxista pero luego se fue ampliando a las demás profesiones hasta que se creo que ‘El día del trabajador’. 

Un día donde nadie trabaje, la mayoría de la gente cree que es un día cualquiera que eligieron para declararlo feriado pero muy pocos saben la verdadera razón de este día libre.

5 comentarios:

  1. que increíble historia, me quede fascinado con la trama. buen trabajo sigan así!

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  2. woooow ustedes si que saben inventar cuentos, deberian ser escritores

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  3. los chicos que lo escribieron...5mentarios

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  4. que pena su cuento deberian sacarse cero

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