El curioso caso de la Señora Narniana
Hace algunos años en las afueras de La Encantada en Villa, caminaba una
misteriosa mujer de piel oscura. Ella tenia un abrigo de piel de tigre narniano
y unos zapatos con piel de gacela. La misteriosa mujer andaba preocupada
buscando un taxi pero no pasaba ni uno debido a que ya era muy tarde y que ese
no era un lugar muy transitado.
Eran casi
medianoche cuando de pronto se apareció como de milagro un antiguo taxi de
color amarillo que parecía de los cincuenta. Lo manejaba un joven taxista
llamado Rodrigo, era de piel blanca, pelo negro y tenia un lunar en la mejilla
derecha.
Cuando la
señora vio el taxi inmediatamente se puso como loca y lo detuvo.
-¿Pa’ donde
quiere que la lleve? –pregunto el taxista.
-Al
aeropuerto por favor señor, a mi hija la van a operar y necesito viajar a
Ucayali de
urgencia. –dijo preocupada la extraña señora.
-Ya pe’
cinco cheques.
-Esta bien,
pero deprisa por favor señor.
Es así como
la mujer se subió al viejo taxi. Lo único que dijo la mujer en todo el camino
fue si se podía prender un cigarrillo, después de eso no se volvió a oír ni una
sola palabra en lo que quedaba del trayecto.
Ya estaban
muy cerca de llegar a su destino cuando de pronto iban por la avenida
Argentina, eran alrededor de las 2 de la mañana cuando el taxista vio una
persona mayor cruzando por la pista en vez del puente peatonal, él hizo una
maniobra peligrosa y de alto riesgo para evitar una tragedia pero luego no pudo
controlar su carro y se terminaron empotrando en un muro de contención.
Un
transeúnte que pasaba por ahí vio todo lo que sucedió e inmediatamente llamo a
la ambulancia y a los bomberos. Ellos llegaron a los quince minutos. Felizmente
el taxista Rodrigo se salvo de milagro gracias a la bolsa de aire, solo se
golpeó levemente el brazo izquierdo y tenia un corte en la pierna derecha. Lo
llevaron velozmente al hospital más cercano.
En el
hospital le pusieron unas inyecciones para calmar el dolor. Cuando los doctores
terminaron la curación vino el bombero a hablar con el taxista.
-Señor, ¿se
encuentra mejor? –pregunto preocupado el bombero.
-Si, pero
aun me duele un poco el corte de mi pierna. –dijo el taxista.
-Señor
Rodrigo tengo malas noticias que darle.
-¿Cuáles
son?
-Su carro a
sido declarado como perdida total.
-¡Demonios!
–dijo muy frustrado el taxista.
-Señor aquí
tenemos unos artículos personales que pudimos recupera, aquí esta su abrigo de
piel de tigre narniano con un ligero olor a tabaco y sus zapatos de piel de
gacela.
-Eso no es
mío, es de la señora que estaba llevando al aeropuerto al momento del
accidente.
-¿Qué
señora? No había nadie más aparte de usted en el vehículo y si lo hubiera habido hubiéramos encontrado
su cuerpo o aun que sea algún rastro de ella.
-¿Cómo dice?
A caso usted me cree loco. Claro que había una señora en el momento del
accidente. Es imposible que no haya rastro de ella.
-Lo siento
señor eso es imposible, lo hubiéramos sabido, debe estar un poco alucinado por
los medicamentos que le han dado, hablaremos mañana por la mañana.
El bombero
se fue de la habitación y Rodrigo se puso más pálido que nunca. No encontraba
una explicación lógica para lo que había sucedido.
Al día
siguiente le dieron de alta al taxista. Lo primero que hizo apenas salió del
hospital fue ir a su casa a bañarse y alimentar a su perro ya que vivía solo y
nadie lo había alimentado en esos dos días. Luego de eso se baño y se cambio de
ropa, llamó a su madre que vivía en Ayacucho para contarle lo sucedido y
finalmente salió disparado a su agencia de taxis para justificar su ausencia.
Al llegar le
contó a su jefe lo ocurrido con todos los detalles desde el momento en el que
recogió a la misteriosa señora hasta el momento en el que habló con el bombero
en el hospital.
Su jefe se
quedo helado al escuchar todo esto. Se paró y cerro la puerta de su oficina.
-Todo lo que
te paso es la pura verdad, no son alucinaciones como te dijo el bombero. –dijo
el jefe de Rodrigo.
-¿Usted como
lo sabe señor? ¿A pasado por lo mismo alguna vez?
-Sí, a mi me
paso exactamente lo mismo hace unos veinte años, antes de fundar toda esta
compañía, con la misma señora, los mismo detalles que me diste de ella y el
mismo destino. Por suerte salí ileso del accidente.
-Estoy en
shock señor, jamás me había imaginado eso. –respondió asombrado el taxista.
-No somos
los únicos a los que les ha pasado. Esta es la leyenda de la Señora Narniana
que cada luna llena de mayo hace que un taxista choque, en venganza de que ella
murió por la culpa de otro taxista cuando la llevaba a ver a su hija a la
clínica. Varios han muerto por causa de esto pero tu y yo tenemos mucha suerte
de vivir para contarlo.
-Señor esto
es increíble, habrá que alarmar a nuestros demás colegas.
Así comenzó
la tradición de que ningún taxista trabaje el primero de mayo, justo el día que
hay luna llena en ese mes según el calendario Inca.
La tradición
comenzó con los taxista pero luego se fue ampliando a las demás profesiones
hasta que se creo que ‘El día del trabajador’.
Un día donde nadie trabaje, la
mayoría de la gente cree que es un día cualquiera que eligieron para declararlo
feriado pero muy pocos saben la verdadera razón de este día libre.




que increíble historia, me quede fascinado con la trama. buen trabajo sigan así!
ResponderEliminarwoooow ustedes si que saben inventar cuentos, deberian ser escritores
ResponderEliminarlos chicos que lo escribieron...5mentarios
ResponderEliminarque pena su cuento deberian sacarse cero
ResponderEliminarno lo entendi o.O
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