Ella era la más querida
Por su carisma y talento.
Ella era la más envidia
Por su belleza y andar.
Pero ninguna de estas virtudes
la salvarían de su trágico final.
Una enfermedad la ató a su cama.
Su cuerpo, como un robot tieso se quedó
y lentamente se acababa su batería.
Los últimos sonidos que emitió fue
"la culpa sin castigo, el castigo sin culpa".
jueves, 5 de septiembre de 2013
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ResponderEliminar- Tu angel guardian.